•  |
  •  |
  • END

¿Quién dice que no hay mal que dure 100 años? Ahí tienen ese maleficio que mantiene a los Cachorros sin un título de Serie Mundial desde 1908, cuando tenían la combinación de doble plays Tinker y Evers, y el derecho Orval Overall, brillaba en la colina.

Anoche, rodeados de su público, apoyándose en el trabajo monticular del japonés Hiroki Kuroda, ganador de 9 juegos por 10 reveses en la temporada, y recibiendo el impulso de los batazos conectados por James Loney en el cierre del primero y Rusell Martin en el quinto, los Dodgers, el equipo más discretamente clasificado, completó la barrida a estos Cachorros, ganadores de 97 juegos que parecían estar en plan de restauración. El marcador final fue 3-1.

¿Qué pasó con la profundidad del pitcheo que tenía Lou Piniella?, ¿Quién escondió la pólvora que cargaban los bates de Alfonso Soriano, Derrek Lee, Aramis Ramírez y Kosuke Fukodome?, ¿Cómo fue posible que regresara la maldición para sepultar ilusiones?
Desde ese 1908, sólo una vez, en 1945, los Cachorros han metido sus narices en una Serie Mundial siendo vencidos por los Tigres de Hank Greenberg y Rudy York en siete juegos. Los testigos sobrevivientes, no muchos, están jubilados.

Con gente en las bases, los artilleros de Chicago se convirtieron en postre de gelatina mientras el juego avanzaba, hasta que en el cierre del octavo, doble de Derrek Lee y hit productivo de Daryle Ward que explotó a Cory Wade, recortaron la diferencia 3-1, obligando a Joe Torre a recurrir al aporte de Jonathan Braxton, quien congeló la amenaza y cerró el juego.

Rich Harden, quien fue eficaz contribuyente con su brazo derecho desde que salió de Oakland, registrando 5-1 para Chicago, no pudo trabajar a fondo intentando quitarle al equipo la soga del cuello.

Así que, mientras los Dodgers avanzan a la serie por el banderín de la Liga, los Cachorros regresan al castillo del Conde Drácula cubiertos de telarañas.