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Hay miedo en Miami y aturdimiento entre el Heat. Es natural después de la derrota “terremoteada” por 91-77 el sábado, atravesando por una noche tenebrosa en Indianápolis. Si el fenomenal LeBron James no consigue la ayuda requerida, el favoritismo previo del Heat puede quedar incinerado en la American Arena hoy. Y es que los Pacers que vimos en la segunda parte del juego 6, estuvieron implacables, con Hibbert y George, destructivos.

Aquellos Bulls sabían que Michael Jordan no podía estar solo en la búsqueda de un banderín. Los temibles Pistons se lo habían demostrado. Fue necesario el crecimiento de Pippen y Grant, el accionar de Paxson y Cartwright, y un buen soporte en el banco, para que el equipo de Chicago escalara la grandiosidad.

Con Wade casi escondido, Bosh inexistente, Allen errático, y Anderson fuera de combate, no fue suficiente LeBron, cuyas cifras con un buen funcionamiento del equipo, hubieran sido superiores. Los Bulls que no pierden dos juegos seguidos desde el 10 de enero, no pueden permitirse eso ahora, cuando fallar, equivale a morir en calzoneta. El ¿cómo hacerlo frente a un atrevido tan envalentonado y efectivo como estos Pacers?, eriza pelos. Indiana va a volcarse desde el propio inicio. Ellos dominaron la zona pintada y obligaron al Heat a tirar desde lejos, hasta que vieron desajustarse su puntería. Además, el agregado del juego brusco, les dio resultado. Físicamente, el Heat fue golpeado, siendo reducido estrictamente a lo que hacía LeBron.

Pese a perder dos de tres con Indiana en la serie regular, el Heat fue considerado favorito en todas las bolas de vidrio, pero las dos primeras batallas, nos indicaron que estábamos en presencia de una serie infernal. Los cambios de golpes nos han llevado a este 3-3 que tiene a Miami rezando horas extras.

Con un quinteto capaz de dobles dígitos constantemente, Indiana dispone de dos jugadores, provoca incendios como Roy Hibbert y Paul George, que no dan ni piden tregua, con el respaldo de Lance Stephenson, George Hill y David West. Arriesgando la vida en solamente un juego, el Heat no se ven tan inmenso como hace unos días. No frente a estos Pacers sin miedo, en pleno crecimiento.

El duelo de hoy, es sencillamente impredecible.

 

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