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Cifras aparte, los Rays de Tampa se han convertido, de diferentes maneras, en el equipo más dificil de vencer en la Liga Americana. Ellos siguen teniendo un pie en el estribo y sus pistolas cargadas, pero tienen que esperar un rato más para vender boletos, porque ayer, los Medias Blancas saltaron de su camilla, se quitaron las vendas y consiguieron una victoria 5-3, que les inyecta aliento al estrecharse la serie 2-1.

Dos pitcheres que sumando sus salarios no llegan al millón de dólares, Andy Sonnanstine (13-9 y 4.38), por los Rays, y Gavin Floyd (17-8 y 3.84), desde la colina de los Medias Blancas, serán los abridores del cuarto juego, programado para hoy a las 3:07 de la tarde hora nica.

Un machucón del japonés Akinori Iwamura, impulsó a Dioner Navarro en el segundo inning, pero John Danks asimiló esa pequeña agresión y ejerció dominio sobre los Rays hasta el séptimo, mientras los de Chicago atacaban a Matt Garza con un cohete productor de Pierzynski en el cierre del tercero, empatando el juego, fly de sacrificio de Alexei Ramírez y doble de Dewayne Wise coronando una ofensiva de tres carreras en el cuarto, y cuchillada de José Uribe en el sexto remolcando a Bryan Anderson para establecer una diferencia clara por 5-1.

Tampa regresó a la pelea cuando el zurdo Danks fue golpeado por el jonrón de dos carreras disparado por B. J. Upton en el inicio del séptimo, pero Octavio Dotel y Matt Thorton respondieron con buenos relevos, y Bobby Jenks ahogó el bateo de Tampa en el noveno, apuntándose salvamento.

Con mayores méritos que los Rockies hace un año, Tampa está tratando de avanzar a su primera Serie Mundial después de haber sostenido la mayor parte del tiempo, como líder del lado Este de la Liga Americana.

Flaqueó la inspiración de los Rays, y los Medias Blancas piensan proyectarse.