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Los Pacers de Indiana no pudieron frenar el ímpetu habitualmente demoledor de LeBron James, pero pese a eso, llevaron al poderoso Heat al borde del abismo, manteniendo al mundo del baloncesto con los pelos de punta. Así que el compacto Spurs de San Antonio, equipo tácticamente disciplinado, muy creativo y capaz de apretar tuercas convenientemente, se proyecta como un rival terriblemente peligroso.

Intentar parar a LeBron sigue siendo lo prioritario, y tal misión, imposible incluso para Tom Cruise en la ficción, como lo fue para los Pacers en la realidad, ha sido encomendada a Kawhi Leonard, una de las piezas claves en el engranaje de San Antonio, en el que se mueven a ratos como figuras de un show de Music Hall, Tony Parker, el inagotable veterano Tim Duncan, y Manu Ginobilli.

En el 2007, cuando LeBron era muy joven y supo empujar a los Cavaliers de Cleveland a la final de la NBA frente a los Spurs; pese a brillar como el mejor de su equipo, no pudo evitar la dramática barrida 4-0, en lo que ha sido el último título de la NBA para San Antonio.

“Recuerdo eso, pero hoy soy cincuenta veces mejor”, advierte LeBron, que después de esa frustración en el 2007, ha conseguido cuatro trofeos como Más Valioso, y ha llevado al Heat a tres finales consecutivas, perdiendo con Dallas y sometiendo a Oklahoma.

Por lo visto en la serie con Indiana hay dudas razonables sobre el favoritismo del Heat, que necesita el funcionamiento eficiente de sus tres “grandes” para garantizar el éxito. Cada vez que LeBron quedó sin el apoyo de Dwayne Wade y Chris Bosh, el Heat naufragó, como ocurrió con los Bulls de Jordan en cinco postemporadas, antes de que consiguieran el personal de apoyo requerido para coronarse en 90-91.

Durante la temporada, el Heat derrotó dos veces a los Spurs, pero esos resultados no proporcionan pistas precisas. En el primer duelo, los Spurs llegaron desarmados a Miami sin cuatro de sus pilares, y el otro partido no tuvo trascendencia, con el Heat sin dos de sus figuras.

Desde que Oklahoma perdió a Rusell Westbrook, el favoritismo en la Conferencia del Oeste se trasladó a los Spurs, y ahí los tenemos en la final contra el Heat, cuya superioridad fue mordida por Indiana, ganándole tres veces, y abriendo espacio para dudas más que razonables, incluyendo el desgaste producido por las siete batallas. Sin embargo, apostar contra el Heat, sigue siendo lo más atrevido.

Pienso que pese a la sombra de esas dudas, ganarán la serie en seis juegos.

 

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