•   París, Francia  |
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  • AFP

Rafa Nadal (N.3) venció en tres sets, 6-3, 6-2 y 6-3, a su compatriota David Ferrer (N.4), este domingo en la final 100% española del Abierto de tenis francés jugada en el court principal de Roland Garros, y obtuvo el título por octava vez en su carrera, superando su propio récord.

Con esta victoria sobre el alicantino, quien a sus 31 años había llegado por primera vez a una final del Grand Slam, el manacorí, de 27, confirmó que es el mejor tenista sobre tierra batida de la historia.

"Comparto con todos este gran momento. Pero lo primero es felicitar a David, quien fue un gran guerrero. Gracias a todos, a mi familia y al equipo. Sin su apoyo, sobre todo cuando estuve sin jugar (casi 8 meses por lesión de una rodilla), esto hubiera sido imposible (...) Gracias también a todos los que me enviaron mensajes por Twitter y Facebook. Me dieron energía positiva para hoy", dijo el vencedor.

Después recibiría su trofeo de manos del velocista jamaicano Usain Bolt y el presidente de la federación francesa (FFT), Jean Gachassin.

"Querido David, has tenido dos semanas maravillosas, con un nivel increíble. Has hecho mucho por el tenis español...", dijo Nadal, quien lamentó que el título sólo tenga un dueño y luego extendió sus agradecimientos.

"Quiero felicitar a Rafa por su triunfo y récord. Quiero agradecer el apoyo de todos durante estas dos semanas geniales y en mi primera final de un Grand Slam, que espero que no sea la última", destacó Ferrer, quien también agradeció a su familia, amigos y entrenadores.

Las condiciones no eran las ideales para jugar sobre arcilla, ya que el ambiente estaba húmedo tras las lluvias registradas en la noche del sábado y la madrugrada del domingo, por lo que la cancha y bolas estaban un poco pesadas, además de que también hubo algunas rachas de viento.

Los primeros intercambios fueron muy técnicos y de gran potencia, pero el defensor del título logró hacer un break tempranero en el tercer juego para ponerse 2-1 arriba, merced a algunas devoluciones malas de su rival, que enseguida le retrucó (2-2).

En el séptimo game, casi siempre el de las grandes inflexiones, Nadal quebró el servicio a Ferrer cerrándolo con un revés cruzado incontestable (4-3), para después penar para mantener el suyo levantando una bola de break y volver a hacerlo para cerrar el parcial con marcador de 6-3 en 40 minutos.

A pesar de algunas faltas cometidas por ambos jugadores, se estaba viendo un juego de alto nivel, con potentísimos golpes de drive y revés a dos manos, pero muy bien colocados, además de alguna que otra dejada para deleite del público.

La tónica de la segunda manga fue parecida, al menos al comienzo, con el de Manacor, presionado por el de Jávea, defendiendo al límite su saque, pero haciendo el break con esos detalles que distinguen a los genios en lo suyo (2-0 arriba). Luego, con un juego blanco siguió a 3-0, mientras caían algunas gotas de lluvia sobre el court Philippe Chatrier que obligaron a abrir los paraguas en las tribunas.

El cuarto juego del parcial fue largo y reñido y Ferrer finalmente pudo levantar un par de bolas de break, lo mismo que hizo Nadal en el siguiente pero en cuatro ocasiones (4-1).

Y, tras una muy breve interrupción a causa de dos espontáneos que mostraron en la tribuna una pancarta en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, recientemente aprobado en Francia, por lo que fueron desalojados, el balear logró un trabajado quiebre (5-1).

Inmediatamente se produjo otro incidente, esta vez en plena cancha, cuando un joven enmascarado, con el torso desnudo, se acercó a Nadal portando una bengala en una mano, por lo que fue violentamente reducido y evacuado por la seguridad.

Esto quizás desconcentró al manacorí, quien perdió su saque (5-2), pero lo recuperó inmediatamente haciendo el break y cerrando con 6-2 en 54 minutos.

El tercer set tuvo un quiebre tempranero para cada uno, quedando el marcador 2-1 y Ferrer con su servicio se puso 2-2. Seguía la llovizna, pero el árbitro y los organizadores no se decidían a interrumpir el juego, aunque el alicantino se mostraba contrariado.

En el octavo game Nadal logró quebrar el saque a su adversario con su segunda bola de break y, con el suyo , tras un total de 2 horas y 16 minutos de partido, tras lo que se dio un abrazo con el de Jávea, un dignísimo rival.