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El pueblo afuera, protestaba. La educación, la salud, el transporte merecen mayor preocupación y mejor atención por parte del gobierno. El público adentro, atrapado por esa pasión incontrolable que provoca el fútbol en Brasil, disfrutaba de otro show de Neymar, y de otro triunfo del equipo nacional, ahora por 2-0 sobre un México desorientado.

En su cuenta de twitter, el recordado astro inglés Gary Lineker preguntaba con hiriente ironía: “¿Dónde están los que decían que Neymar estaba sobrevalorado?”. Ciertamente, el joven en proyección, nueva “perla” del Barcelona, ha lucido fantástico, mostrando una brillantez a ratos cegadora. Dueño de una estupenda gama de recursos, capaz de ser mortífero con cualquiera de sus dos piernas, Neymar adelantó a Brasil en el minuto 9, con otra “joya” de su cofre: una volea de zurda, enderezando la parábola que salió de la cabeza del “Maza” Rodríguez, el central mexicano.

Neymar festejó con furia. Estaba pendiente de lo que pasaba afuera. Del pueblo en pie de lucha en defensa de sus derechos. “Estoy triste por lo que está pasando en Brasil. Quiero un Brasil más justo, seguro y honesto”, había manifestado abriéndose la camiseta de la selección, identificándose con los intereses populares, como deben hacerlo todos los que vienen desde abajo, aunque lleguen a sentarse sobre el arcoíris de la grandeza. El millonario azulgrana, se mantiene apegado a sus raíces. Aún siendo muy joven, es un ejemplo. Asume responsabilidades sin temor.

Y casi al finalizar un partido que por largo rato se sumergió en la confusión, otra vez Neymar, en el minuto 92, realizando una maniobra llamativa con ese alarde de habilidad que lo caracteriza, llegó a fondo por la izquierda, desequilibrando con un túnel, y entregándole a Jo ese pase con la etiqueta “no fallarás”, para el segundo gol brasileño. El público volvió a levantarse de sus butacas deslumbrado por la magia del nuevo astro en ruta hacia la madurez.

No fue un gran juego, pero Brasil, con dos triunfos indiscutidos, cinco goles a favor y ninguno en contra, ha asegurado su boleto para semifinales de la Confederaciones, pendiente del duelo con Italia por el liderato del Grupo A, que garantiza no encontrarte anticipadamente con España, el rival más temido del torneo.

Volvió a flaquear México y fue eliminado, y la cabeza del “Chepo” de la Torre peligra. Pese al esfuerzo de Giovani, al despliegue voluntarioso de Salcido, a la multiplicación de sus zagueros, México no carbura, no se conecta, carece de fundamento para crecer. Un poco más, y “Chicharito”, abandonado por sus compañeros, cercado por el enemigo, casi sin contacto con la pelota, sale huyendo de la cancha tratando de sacudir su inutilidad.

En el otro duelo de la jornada, tratando de abrirse paso entre la tempestad fabricada por el intenso presionar, las posibilidades de gol que se multiplicaban, la angustia de defensas que se agrietaban como el yeso a golpe de martillo, Italia derrotó 4-3 a Japón, volteando un 0-2 adverso producto del penal ejecutado por Honda, y del zurdazo de Kagawa después de recibir de Maeda entre dos defensas, inutilizando a Buffon.

Japón estaba volcado, ignorando a Pirlo, complicando a la zaga italiana, abriendo brechas, cuando el gol de De Rossi en el minuto 40, de cabeza, sobre un trazado de Pirlo desde la esquina derecha, inyecta al equipo azul y lo hace crecer. A los 50, Uchida, desesperado frente al centro rasante de Giaccherini que buscaba Balotelli, se desliza en forma desafortunada introduciendo el balón en la cabaña de Kawashima, estableciendo el empate a dos goles.

Japón se hizo el “harakiri” con la mano de Hasabe en el área, penal que fue cobrado por Balotelli para adelantar a Italia 3-2 en el minuto 52. Japón lejos de tirar la toalla, volvió a agilizar su juego y a tomar riesgos, alterando los nervios de Italia. Y en el minuto 69, el gol de Okasaki, de cabeza, borró la desventaja.

¡Cómo sufrió Italia! Buffon realizó una gran atajada sobre remate de Honda entrando vertiginosamente, y luego, el disparo de Okasaki contra el poste derecho, insistencia de Kasawa devuelta por el travesaño. Finalmente, la aparición de Giovinco, concretando un pase de Marchisio, sellando el 4-3 que rescataba a Italia, antes de un último susto, un remate que hizo temblar el poste izquierdo de Buffon, y un gol anulado por claro fuera de lugar.

Próxima parada: Italia contra Brasil por el liderato del Grupo.