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  • EFE

La selección española está virtualmente en semifinales de la Copa de las Confederaciones, tras plasmar la abismal diferencia de calidad con Tahití en la mayor goleada de la historia de la competición y de Maracaná, endosando diez tantos con Fernando Torres (4) y David Villa (3) como grandes protagonistas.

El nivel de España, campeona del mundo y de Europa, era abismal, y aunque Vicente del Bosque cambió por completo la cara del equipo titular, era un duelo de profesionales contra aficionados.

Fernando Torres abrió el marcador a los cinco minutos, pero pasaron 26 minutos hasta que llegó el segundo. La movilidad de Cazorla, Silva y Mata comenzó a dar resultado según fue apareciendo el cansancio en el rival.

Villa y Torres querían goles que ensanchasen su leyenda en la Roja. Torres se ganó la recriminación del ‘Guaje’ cuando fue individualista a los diez minutos. Desde entonces, le buscó.

Bastó un grito de Del Bosque para la reacción. Villa vio el pase al espacio de Silva, que colocó con la zurda el disparo pegado al palo para marcar el segundo. En ocho minutos la Roja marcó cuatro goles para cambiar el panorama al descanso.

Torres encontró espacios para exhibir su fútbol. Picó el balón a la salida del espacio y marcó a puerta vacía el tercero. Villa lograba el cuarto a placer tras pase de Silva.

La entrada en escena de Jesús Navas aumentaría la tensión competitiva en la segunda parte. España jugó como quiso ante un rival para el que solo estar en la Copa de las Confederaciones ya es un motivo de fiesta. Los goles fueron enlazándose. Villa a pase de Monreal. Torres a servicio de Navas.

Villa encontraba un regalo del portero para hacer el séptimo. A Roche se le escapó el esférico en su salida y dejó al ‘Guaje’ marcar a puerta vacía. El octavo lo recibió de Mata. Pero de nada le importaban los goles recibidos, celebró como victorias el fallo de un penalti de Torres, que chutó al travesaño, y una buena parada a falta de Villa.

Del Bosque tuvo un gesto con Iniesta. El genio del fútbol español no se podía ir de Maracaná sin jugar. La afición brasileña le recibió en pie. Un reconocimiento a su bello fútbol y a la selección española. Era el broche del partido. España dejaba su nombre inscrito en la historia al firmar la máxima goleada en el mítico estadio y de la Copa de las Confederaciones. Torres marcaba el noveno y Silva cerraba el festival.