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El big leaguer, Juan Carlos Ramírez a su arribo al estadio de los Filis, el Citizens Bank Park, sintió que tocaba el cielo, sus pies no querían ni tocar el césped, y sus emociones no dejaban de admirar el coloso en el que tantas estrellas han deslumbrado con la camiseta de los Filis de Filadelfia.

“Es como estar en otro mundo”, dijo emocionado desde el teléfono mientras terminaba de acomodarse tras su arribo en Filadelfia.

Pero las emociones se le dispararon más cuando tuvo el primer contacto con el equipo, “todos me felicitaron, Ryan Howard, Jimmy Rollins, Cole Hamels, Cliff Lee, Papelbon, todo el equipo, inclusive el manager, Charlie Manuel se acercó, me felicitó y me dio la bienvenida. Me sentí como el hombre más feliz del mundo, como el niño que acaba de recibir su juguete nuevo. Esto es de otro mundo. Es el mejor momento de mi vida”, recuerda Juan Carlos de ese recibimiento.

“Me sentí tan feliz pero claro llego con la claridad que debo hacer mi historia, viviendo mi sueño, porque todavía no me lo creo, me parecía mentira pero hay que actuar”, explica el capitalino de padre cubano, que cumplirá en agosto 25 años.

“Fue increíble cuando miré el uniforme con mi número, el 66 y me dije, por esto he luchado toda mi vida, para esto nací y Dios me ha dado la oportunidad que tanto le pedí”, contó Juan Carlos después del partido que los Filis derrotaron 8x7 a los Mets por un jonrón del emergente, Kevin Frandsen.

Ramírez estuvo ayer en el bullpen, ansioso porque le dieran la bola ante los Mets, “me hubiera gustado que lo hicieron porque fue uno de esos partidos peleados, en el que llegas al montículo con todas las ganas de fajarte, a pelear cada lanzamiento y me sentía listo para eso. Pero me dije, sé que mi debut será en un partido menos cerrado, más holgado y esperaré con paciencia”, comenta.

“Creo que como todos estaré un poco nervioso al inicio en mi debut pero sé el material que tengo, estoy joven, fuerte, saludable, tengo muchas herramientas con las que puedo fajarme en el montículo y ahora más que nunca estoy positivo de todo lo que puedo hacer en este equipo, que creo, en medio de tantas figuras de enorme calidad, te inspiran a jugar mejor en cada partido. Así me siento”, aseveró el derecho.

El nica está convencido de que su llamado a las mayores es producto de la evolución que ha mostrado en las últimas dos temporadas. “Domino más mis pitcheos, sé cuando usar mi slider, el split y con mi cambio hago más daño. Me siento listo para fajarme acá pero sabiendo siempre cómo lanzar”. Sin duda su recta que se aproxima a las 96 millas por hora combinada con su cambio, o el slider, pueden causar daño.

Juan Carlos espera debutar hoy en el tercer partido de la serie entre Filis y Mets y no solo convertirse en el nica número 13 en llegar a las Grandes Ligas, sino en el tercero en ponerse la camiseta de Filadelfia, sumándose a los también lanzadores derechos, Porfirio Altamirano y Vicente Padilla.

 

Una maestra ejemplar

La madre de Juan Carlos Ramírez, Ana Ortencia Ramírez Calero de 55 años, dice que no alcanza en su cuerpo tanta felicidad.

“Desde que recibí la noticia de mi hijo siento que es un sueño muy lindo. Me pellizcan y no me duele”, expresa con una sonrisa, y agrega “como me dijo Juan Carlos cuando hablamos por teléfono, lo logramos mamá, así fue, porque esto nos ha costado como madre e hijo, claro con la ayuda de mucha gente que le abrió puertas”.

Doña Ortencia, maestra del colegio Alfonso Cortés, ha sido madre y padre para Juan Carlos, pues desde los 15 días de nacido, el padre del ahora bigleaguer nica, el cubano Celestino Cintra, partió a su país para nunca saber de él. “Me dio lo más importante de mi vida, mi hijo, lo más lindo que he tenido en estos 25 años”.

De las cosas que recuerda doña Ortencia de los primeros pasos de su hijo en el béisbol, es su desempeño como cátcher y tercera base. “Antes de ser lanzador del equipo Banco Central, era un cátcher que se fajaba, pero después lo probaron como lanzador y comenzó a destacarse también. Siempre lo protestaban porque era muy grande para muchos de los niños de su edad y no me creían la edad que tenía”.

Ramírez firmó por menos de 50 mil dólares, pero la cifra no fue lo más importante, explica su madre, “sentíamos que era la oportunidad que necesitaba para explotar su talento y ahora lo está demostrando”.