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Siendo como es el fútbol, un juego de imprevistos, un abanico de incertidumbres, un rincón de lo impredecible, nada es cierto, pero más allá de eso, siempre hay favoritos, como lo son Brasil y España por poco, quizás unos centímetros, frente a Uruguay e Italia, en duelos programados para hoy y mañana, en el marco de las semifinales de esta discreta Copa Confederaciones, abierta a provocar más curiosidad que fabricar exigencias.
Todos estamos claros de que Brasil pega fuerte, y al hígado, y que España es la fotocopia del Bolshoi en una cancha, con arrebatos de Fred Astaire, magia pura, desequilibrio, apariciones fantasmales; Brasil tiene un puñal como Neymar, quien ha estado mostrando su catálogo de goles, un tanque zigzagueante en Hulk, un forward efectivo en Fred, y cuenta con dos obeliscos en el centro de su defensa, Thiago Silva y David Luis, en tanto España dispone de Iniesta y Xavi, geniales, de Pedro un agitador sin pausas, de Jordi un lateral a la brasileña con capacidad de llegada, de centrales tan sólidos como Ramos y Piqué, y presenta a Iker en la cabaña. Derrotar a estos equipos previstos como finalistas, supone incursionar en el territorio de las hazañas.
Claro que puede ocurrir. Si perdió la Hungría fantástica de 1954, la Holanda del 74 y del 78, el Brasil del 82, ¿por qué no este Brasil y esta España? Recordemos que en la última Confederaciones, sorprendentemente, Estados Unidos eliminó a España y estaba liquidando también a Brasil, que salió de las brasas a tiempo, aprovechando que Kaká era todavía Kaká.
Con Luis Suárez y Cavani, delanteros que cualquier equipo del planeta quisiera tener, Uruguay es una seria amenaza, contando también con Forlán, siempre fiero y con olfato. Fue claramente dominado por España, pero frente al fútbol más abierto de Brasil, su centro del campo tendrá mejores posibilidades de manejo y proyecciones, y el técnico Oscar Tabares confía en que Diego Lugano, Diego Godín y Cáceres aprieten tuercas atrás en respaldo del arquero Fernando Muslera.
Desde antes de asestar el “Maracanazo” en 1950, Uruguay nunca ha sentido temor frente a Brasil. Le juega suelto, peleándole cada pelota y cada pulgada, recurriendo a su bravura, lo que le permite convertirse en un adversario terriblemente incómodo. El equipo charrúa sobrevivió a la velocidad y agresividad de Nigeria, imponiéndose 2-1, y goleando a Tahití, avanzó a semifinales.
Me ha gustado este Brasil, aun sin aquel juego bonito. Sus dos últimas Copas las ganó sin samba, la de 1994 y la del 2002, así que no entiendo por qué seguir reclamando un Brasil tan resplandeciente como el de 1970, o el de 1982 que se quedó corto, si este se ve funcional haciendo pasar rápidamente el balón por el centro y asegurando combinaciones desconcertantes a primer toque, con Neymar dando la impresión de estar siempre iluminado, sobre todo por la izquierda. Un Brasil que casi no se detiene avanzando, y que satisface a Scolari.
Italia recupera a Pirlo, su cerebro, pero pierde a Balotelli, su atacante más temible, tiene en duda a Montolivo, espera contar con De Rossi, y baraja la posibilidad de abrirle espacio al dinámico El Shaarawy. Equipo de consistencia comprobada, con buen uso de la penetración por las bandas, Italia tratará de evitar que España recupere el balón con la frecuencia que lo caracteriza, desarmando al enmigo.
¿Quién funcionará como 9 de España, Torres o Soldado? Una difícil decisión para Del Bosque. Pienso que Soldado es más flexible y se mueve mejor que Torres en el área, convirtiéndose en alguien menos previsible. Sin embargo, el periodismo español se inclina por el delantero del Chelsea, muy importante en los balones por elevación. Una vez más, el show de Iniesta y Xavi, el vértigo de Pedro, la proyección de Busquets y las escapadas de Jordi, las claves de España en cada una de sus tres victorias.
Una final Brasil-España sería estupendo. Fue la consideración dinamitada por Estados Unidos hace cuatro años.

Advierten peligro

La primera semifinal de la Copa Confederaciones entre Brasil y Uruguay está en peligro, debido a la manifestación que tendrá lugar hoy en Bello Horizonte. La Policía de la ciudad del Estado de Minas Gerais no garantiza la seguridad de los asistentes, ya que a la misma hora del partido podría haber hasta 100 mil personas cerca del campo manifestándose contra el gasto público en la Copa Confederaciones y el Mundial de 2014.


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