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Para el aficionado al beisbol, no hay nada más difícil en los deportes que “construir” un Juego Perfecto. Y es que para sacar 27 outs sin ver a alguien circulando en las bases, se necesita la precisa complicidad de tantos, agregando a veces hasta la colaboración de un fallo. Un parpadeo en cualquier instante, y el intento salta hecho añicos. Tanto es así, que en la historia del beisbol, solo se han logrado 23 faenas perfectas, 14 en la Liga Americana, y entre los que han alcanzado la proeza, solo hay dos latinos, el nicaragüense Denis Martínez en 1991, y el venezolano Félix Hernández en 2012, un año sorprendente, en el cual se registraron las últimas tres obras de arte.

¡Cómo debe dolerles el alma a los 11 tiradores que han visto esfumarse la posibilidad de concretar la hazaña a solo un out! Sobre todo al venezolano Andrés Galarraga, víctima de un mal fallo arbitral.

Ahí están Hooks Wiltse, de los Gigantes, en 1908; Tommy Bridges, de los Tigres, en 1932; Billy Pierce, de los Medias Blancas, en 1958; Milt Pappas, de los Cachorros, en 1972; Milt Wilcox, de los Tigres, en 1983; Ron Robinson, de los Rojos, en 1988; Dave Stieb, de los Azulejos, en 1989; Brian Holman, de los Marineros, en 1990; Mike Mussina, de los Yanquis, en 2001; Galarraga, de los Tigres, en 2010, y Yu Darvish, de los Rangers, en este 2013..., todos heridos a última hora, frustrados en forma desgarradora.

Los primeros

Cuando Lee Richmond, del Worcester, y John Ward, del Providence, lanzaron los primeros Juegos Perfectos en la historia del beisbol contra Cleveland y Búfalo, en fechas 12 y 17 de junio de 1880, solo se percataron de que habían hecho un gran trabajo, nada para el Museo.

El primer Juego Perfecto de la era moderna lo logró Cy Young, el flamante artífice de 511 victorias en su trayectoria. Young derrotó 3-0 a los Atléticos de Filadelfia, desde la colina de los Medias Rojas de Boston, el 5 de mayo de 1904. Apunten este dato: Young había trabajado dos innings sin hit en una emergencia contra los Atléticos el 25 de abril, y el 30 agregó otros seis ceros sin hit en otra faena de relevo frente a los Senadores de Washington. Luego, lanzó Perfecto a Filadelfia el 5 de mayo, para sumar 17 entradas sin ver caer una pelota en terreno de nadie. Y el asombro continuó: el 11 de mayo se sostuvo seis episodios sin hit ni carrera contra los Tigres, hasta que Sam Crawford le conectó un doble en el séptimo. En total, 23 innings consecutivos no perfectos, pero sin permitir hit, dejando un reto imposible a las futuras generaciones.

Dos largas pausas

addie Joss, un derecho de 28 años de los Naps de Cleveland, fue el forjador del cuarto Juego Perfecto de la historia, cuando derrotó 1-0 a los Medias Blancas de Chicago el 2 de octubre de 1908. Por una extensión de casi 14 años, no se volvió a ver un trabajo magistral de 27 outs consecutivos. ¿Cómo fue posible que Charles Robertson, un ganador de 49 juegos por 80 reveses en una carrera borrosa de ocho años, se encuentre en la lista de tiradores de Juegos Perfectos? Él lo hizo desde la colina de los Medias Blancas de Chicago contra los Tigres de Detroit el 30 de abril de 1922, imponiéndose 2-0.

El 8 de octubre de 1956, es decir 34 años después, Don Larsen, un pitcher que había sido perdedor de 20 juegos con Baltimore, se convirtió en el único diseñador de un Juego Perfecto en Series Mundiales. El derecho, que fue adquirido por los Yanquis, liquidó 2-0 a los Dodgers de Brooklyn, inutilizando un buen trabajo de un tenaz adversario: Salvatore Maglie. Ante una multitud de 64,519 aficionados en el viejo Yanqui Stadium, Larsen --cuyo balance de por vida fue 81-91-- envió 97 lanzamientos al plato, y lo logró.

A lo largo de 58 años, los Filis no tuvieron un forjador de Juego Perfecto. El derecho Jim Bunning lo logró el 21 de junio de 1964, con victoria de 6 por 0 sobre los Mets de Nueva York.

Koufax, primer zurdo

“El codo izquierdo le dolía siempre, excepto entre el primero y el noveno inning de cada juego”, escribió el ganador del Premio Pulitzer de periodismo, Maury Allen, de Sandy Koufax, el zurdo de los Dodgers que trabajó cuatro “no hittters”, incluyendo un Perfecto contra los Cachorros de Chicago el 9 de septiembre de 1965, derrotando 1-0 a Bob Hendley. Koufax se retiró a los 31 años después de ganar la Triple Corona del Pitcheo con 27 victorias, 317 ponches y 1.73 en efectividad, iluminando 1966.

En 1968, el 8 de mayo, Jim Hunter, de Oakland, entonces con 22 años, lanzó Perfecto contra los Gemelos de Minnesota en una victoria de 4 por 0. César Tovar, Rod Carew, Harmon Killebrew, Tony Oliva, Bob Allison y el resto de esa gruesa artillería, fueron inutilizados por el derecho que llegó a ganar 20 o más, cinco años seguidos, entre 1971 y 1975, este último esfuerzo con los Yanquis.

En 1980, Len Barker, de Cleveland, entonces con 25 años, realizó un trabajo Perfecto contra Toronto el 15 de mayo, edificando una victoria por 3-0, que pareció ser una advertencia, sobre la posibilidad de un gran crecimiento… ¿Quién iba a sospechar que el derecho de California, Mike Witt, cerraría la temporada de 1984 lanzando Perfecto contra los Rangers de Texas? Su victoria fue por 1-0 el 30 de septiembre, en un duelazo con el nudillista Charlie Hough… Súper zurdos como Warren Spahn y Carl Hubell lanzaron “no hitters”, pero no lograron un Perfecto. El único, había sido Sandy Koufax, y ahora, 20 años después, el 16 de septiembre de 1985, lo hizo Tom Browning, derrotando 1-0 a los Dodgers.

Denis, primer latino

Juan Marichal fue el primer latino en tirar un “No Hitter”. El beisbol quedó en espera del primero en dibujar con la maestría de Rubens, un Juego Perfecto. Adolfo Luque fue un ganador de 27 juegos; Luis Tiant --el talentoso cubano-- estuvo por un buen rato impresionando con su pitcheo difícil de descifrar; Camilo Pascual hizo historia mucho antes del ruidoso ingreso de Fernando Valenzuela, otro tirador de “no hitter” en 1981, pero la realización de un Perfecto le correspondió al nicaragüense Denis Martínez, la tarde del 28 de julio de 1991, superando 2-0 a Mike Morgan de los Dodgers.

El 28 de julio de 1994, exactamente tres años después de Denis, el zurdo Kenny Rogers, de los Rangers de Texas, agregó otro Perfecto atornillando a los bateadores de California. La pizarra fue de 4-0… De repente, los zurdos se estaban filtrando en el reducido grupo de tiradores de Juegos Perfectos, y en 1998, David Wells, con 35 años, lanzando por los Yanquis, lo logró el 17 de mayo por 4-0 frente a los Gemelos.

El 18 de julio de 1999, David Cone alcanzó la gloria desde la colina de los Yanquis, igual que Larsen y Wells. Para ingresar a la lista dorada, Cone estuvo perfecto contra los Expos de Montreal, derrotándolos por 6-0.

Johnson, otro zurdo

El 18 de mayo de 2004, frente a los Bravos de Atlanta, el temible Randy Johnson, de los Cascabeles de Arizona, estuvo Perfecto, imponiéndose 2-0. La historia lo registra como el más viejo tirador de Juego Perfecto… Después de un ayuno de cuatro años, el 23 de julio de 2009, el zurdo de los Medias Blancas, Mark Buehrle, estranguló a los Rays de Tampa en una victoria de 5-0.

Otro zurdo, Dallas Braden, de los Atléticos de Oakland, de 27 años, no considerado como probable forjador de un Juego Perfecto, lo logró el 9 de mayo de 2010, contra los Rays de Tampa, con marcador de 4-0… El 29 de mayo de 2010, lanzando ahora para los Filis en el Sun Life Stadium de Florida, el inmenso derecho Roy Halladay dibujó su “Mona Lisa” contra los Marlins, superando en un fiero duelo a Josh Johnson 1-0.

Tres en un año

Lo que parecía imposible: tres “Perfectos” en una temporada, ocurrió en 2012, cuando otro sorprendente Philip Humber, de los Medias Blancas, atornilló a Seattle 4-0 el 21 de abril; Matt Cain, de los Gigantes, sepultó a los Astros 10-0 el 13 de junio; y el zurdo de los Marineros, Félix Hernández, se convirtió en el segundo latino en lograrlo, liquidando 1-0 a Tampa el 15 de agosto, para completar los 23 conseguidos hasta hoy.

¿Quién será el próximo pitcher purificado por el fuego? No existe álgebra que pueda calcularlo. El Juego Perfecto es simplemente un hecho grandioso que surge de pronto, aparece en pantalla y nos impacta. Así que, permanezcamos listos.