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Cada minuto y cada hora que transcurren nos acercamos a la triste realidad. La MLB ha anunciado que prorroga hasta el próximo lunes la decisión del castigo a los jugadores que violaron las reglas que prohíben el uso de esteroides anabolizantes, y aunque no es grato dar malas noticias, todo hace indicar que nuestro apreciado pelotero Everth Cabrera usó ese tipo de medicamentos.

“Ser sincero, es ser potente”, apuntó nuestro máximo poeta Rubén Darío. Pero la doble moral de los abogados norteamericanos siempre le va a exigir a sus defendidos que no sean sinceros y que se mantengan en posición de negar dichas actividades, algo que luce lógico, pues de lo contrario nadie te podrá defender.

En la últimas declaraciones de Everth Cabrera, el pasado jueves, llama la atención lo que dijo: “No te puedo decir nada al respecto”, le contestó a un periodista, agregando: “pero lo que sí te puedo asegurar es que nada (la decisión que sea de la MLB) me va a impedir que continúe con mi carrera”, como dando a creer que el castigo sobre él, es inminente.

El periódico The Miami Herald dice en su edición del pasado jueves que “el campocorto de los Padres de San Diego, Everth Cabrera, podría comenzar el pago de la suspensión de 50 juegos (dándolo como un hecho y que ni siquiera apelará) el próximo martes cuando San Diego inicie serie interliga contra Baltimore”.

No se trata de hacer leña del árbol caído, pero en lo particular, me llamó mucho la atención la figura musculosa de Everth cuando se le hizo un reportaje entrenando en el nuevo estadio de fútbol de la UNAN antes del inicio de la temporada, pues mostraba muy bien definidos los hombros, bíceps y tríceps, más gran fortaleza en las piernas con potentes y abultados muslos y gran definición de los cuadríceps, detalle que comenté a algunos colegas.

Es cierto que él siempre se ha preocupado de entrenar muy fuerte en los gimnasios, pero esa masa muscular me llamó mucho la atención, la cual se puede lograr, pero no en tan poco tiempo. Ni Modo, aunque quisiera fracasar en mis apreciaciones, todas las flechas indican que Everth deberá pagar su error, y el cuento de que solo visitó la clínica, que “se echó para atrás”, y que prefirió perder los 1,500 dólares antes que consumir algo, quedará solo como eso, un cuento.