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Vengan, por favor. Siéntense aquí a mi orilla, y permítanme preguntarles: ¿Qué fue lo más emocionante en la victoria costeña por 4-3 sobre el Rivas, asegurando su boleto para la Final del “Pomares”, enfrentando al Bóer? Ningún batazo, ningún alarde de pitcheo, ningún momento verdaderamente recordable, un poco lo apretado que se mantuvo el marcador en los tres últimos innings, y, sobre todo, la súper agresividad costeña en las bases en el propio arranque para tomar ventaja por 2-0, más las grandes atrapadas de Mario Holmann en los episodios tres y cuatro, y la realizada por Dwain Fox en el noveno.

Siempre se espera algo extra en una batalla crucial, pero hay ocasiones en que no se puede ir más allá de la discreción, como ayer en Corn Island. ¡Claro que la victoria, sin importar cómo se consiga, entusiasma! Más aún, si equivale a un pasaporte para disputar el banderín, y la legitimidad del triunfo costeño en un partido de acciones confusas, no se discute, pese a ciertos fallos como el out de Víctor Duarte, primer bateador del Rivas en el techo del séptimo, y el safe de Rommel Mendoza, iniciando el último turno de la Costa.

Lo angustioso que supone un 4-3 en recta final, y el recordatorio de “Yogi” el filósofo del beisbol, que dijo un juego no se acaba hasta que se acaba, sostuvo el interés colgando de nuestros dientes, terminando el debilitado suspenso con el roletazo de Edgar López, frente al pitcheo de Junior Téllez. El gran cero de Marlon Altamirano en el octavo, merece reconocimiento, y siguen los lamentos por la forma en que previamente fue atrapado Vanegas entre primera y segunda en el inicio de ese episodio.

Como Denny McLain, el ganador de 31 juegos con los Tigres en la temporada de 1968, frente a los Cardenales en la Serie Mundial, Carlos Pérez Estrella, el astro sureño y pelotero Más Valioso del “Pomares”, había fallado dos veces intentando sujetar el impulso costeño en esta Semifinal, pero mientras McLain se presentó crecido en su tercera oportunidad ganando el sexto juego con solo tres días de descanso y empatando la serie, Pérez Estrella volvió a naufragar y fue retirado de la colina en el segundo inning, con el marcador adverso 0-3 y la presión agobiante.

Gilbert Smith tomó su control remoto y apretó el botón de la agresividad sin pausas, aprovechando la rapidez de sus hombres. Con un machucón de Patterson, el lead-off Rommel Mendoza se extendió de manera sorprendente desde primera hasta tercera, anotando por hit de Britton, quien de inmediato robó segunda y avanzó al plato con fly de sacrificio de Juan Blandón, adelantando a la Costa 2-0, con Dazzy Sharp robando segunda antes del tercer out. El manager rivense, Collado, sacudió su cabeza golpeado por lo inesperado.

Con bases llenas, un out y una carrera de ventaja, el equipo costeño pudo ser más productivo, pero careció de un buen batazo, refugiándose en los “pellizcos” que también hacen daño, aunque no tanto.

Quienes esperábamos un enderezamiento de Pérez Estrella, nos frustramos por el error del inicialista Henríquez, no logrando retener un tiro del pitcher para out cómodo sobre batazo de Rommel Mendoza. Cuando Britton produce la tercera carrera costeña con un roletazo al cuadro, el timonel sureño le pide la píldora a Pérez Estrella, entrando el zurdo Douglas Solís.

Embasando gente en cada inning, la Costa amplió ventaja 4-0 en el cuarto con otro alarde de atrevimiento. Base a Rommel, sacrificio, boleto intencional a Britton, y desplazamiento desde segunda al plato por parte de Mendoza, sobre una brillante jugada defensiva de Holmann, sacando out a Darrell Campbell. Previamente, Holmann, funcionando como un acróbata del Circo del Sol, realizó una atrapada formidable en el tercero, ahogando una línea eriza-pelos de Blandón.

Pese a su tendencia al descontrol, cediendo cuatro boletos, el derecho Elvin Orozco había sobrevivido por cuatro episodios, manteniendo en cero al Rivas, sin embargo, en el quinto le cayeron encima, y con tres hits consecutivos disparados por Antenor López, Mario Holmann y Edgar López, le fabricaron la primera carrera y lo dejaron aturdido. Así que, cuando en el siguiente episodio, Orozco boleó a Yasmir y Vanegas le dispara hit, Gilbert Smith se apura en sacarlo de las brasas, llamando al zurdo Montenegro. Un error en mal tiro, hit impulsador dentro del cuadro, y fly de sacrificio de Holmann, recortaron peligrosamente la diferencia 4-3, empujando el futuro del juego hacia el “campo minado” de las angustias.

Cuando los zurdos Solís y Montenegro flaquearon, entraron Marlon Altamirano y Junior Téllez a terminar de apretar cuellos y derretir bates. La pizarra no se alteró.

La Serie Final inicia este sábado a las 4:00 p.m. en Corn Island. Ahí también juegan el domingo a las 10:30 a.m.

 

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