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Abatido, pero no vencido. Mostrando la ferocidad y temple que lo hicieron un constante ganador de medallas de oro en Centroamérica en los años 60, el expesista Carlos Ramón “Chale” Pérez Pérez, quien tuvo inolvidables tiempos de esplendor y gloria, batalla en la actualidad contra un rival muy difícil, ese que trata de robarle la vida que hace 75 años Dios le regaló.

Postrado en su cama en su residencia en Linda Vista, “Chale” Pérez presenta serias dificultades con el funcionamiento de su corazón producto de dos arterias coronarias, además que necesita ser operado de la próstata.

Es triste ver a un ser humano sufrir, como este hombre que le brindó tanto orgullo a nuestra patria, Nicaragua, en la década de los 60. Él se emocionó una y otra vez al subir al podio para recibir preseas doradas en medio del paupérrimo apoyo que tenían los atletas, que se las ingeniaban para competir.

“Me siento mal de salud, sé que estoy sufriendo, pero tengo la fe en Dios y eso es importante. También confío que el gobierno de mi país me ayude ahora que lo necesito”, declaró el exatleta.

Un detalle importante es que Miguel Niño, presidente de la Federación de Levantamiento de Pesas (Fenilep), ya introdujo una carta solicitando ayuda al presidente Daniel Ortega a través del Director del IND, Marlon Torres.

Su historia

“Chale” Pérez empezó su carrera en las pesas, por pura casualidad, en 1960. No fue precisamente un enamoramiento a primera vista, sino un aspecto de curiosidad y deseos de probar que era uno de los más fuertes del barrio.

“Recuerdo que yo veía entrenar a algunos amigos, y me llamó la atención, ellos levantaban unos discos viejos colocados en un tubo de hierro, antes era puro metal sin nada de hule, así que decidí meterme para demostrarles que podía hacerlo mejor que ellos. El único lugar donde se entrenaba era del antiguo Cine México una cuadra abajo, en el gimnasio de Bayardo Argüello, ahí todos los días yo asistía para aprender y ser el mejor”, afirma.

Y fue así, con esa colosal determinación, que “Chale” Pérez logró asistir, a los 21 años, a una competencia centroamericana en San Salvador, El Salvador, en 1960.

“Contar esto me causa un poco de risa. Resulta que a mí me llevan al evento ‘por no dejar’. Me dijo el encargado del equipo de atletas: ‘Hey, vos, chavalo, alistate que te vamos a ir a probar a El Salvador para ver si es cierto que socás’”. Entonces yo muy contento hice mi maleta y fui, pero cuál fue la sorpresa de él, cuando me convierto en el único que ganó medalla de oro del equipo…, me fui como cualquier pelón y regresé como campeón”, relata el convaleciente pesista, a quien aún le alcanzan fuerzas para sonreír.

¿Ese fue su mejor momento?

“La verdad, hubo muchos, pero ganar medalla de oro cuando nadie creía en mí en 1960 fue grandioso. De hecho, ahorita que lo recuerdo contigo me lleno de nostalgias”, asegura.

Lo que hacían para ser atletas

Antes no era sencillo tener el apoyo que ahora gozan los atletas. Según “Chale” Pérez, el deportista, prácticamente, tenía que costear su ropa, alimentación, transporte y viáticos si había evento fuera del país. Se trataba de amor puro a la disciplina que practicabas.

“Yo leo y escucho las facilidades que les brinda el gobierno a los atletas, y es estupendo. Ya me hubiera gustado ser joven en estos tiempos. En aquellos años, cada quien compraba lo que podía, yo y algunos amigos como Miguel Niño, nos bebíamos buenos vasos de pinolillo, platos de gallopinto con carne asada con tortilla, un buena sopa de frijoles… esos eran nuestras vitaminas. La vestimenta era un short, camiseta y botas de cuero, que ahora usan para andar en el campo, con eso competíamos y obteníamos buenos resultados”, cuenta “Chale”. De hecho, en una oportunidad, 1962, viajaron a un Centroamericano a Honduras en un jeep Land Rover. Fueron 11 los que alcanzaron en ese vehículo todos apretujados, pero la idea era asistir y competir.

Sus logros

1960. Centroamericano de pesas en El Salvador gana oro.

1961. En Guatemala conquista medalla dorada.

1962. En Honduras repite con oro.

1963. En Nicaragua se mantiene como campeón.

1964. En Costa Rica atrapa oro.

1965. En El Salvador se queda con la presea dorada.

1966. En Guatemala captura oro.

1967. En Honduras sigue como amo y señor.

1968. En Costa Rica vuelve a quedarse con oro.

También compitió en el 66 en los CA y C de Puerto Rico, y terminó de cuarto.

Asistió a las olimpiadas de México 1968, y se ubicó en el puesto 19.