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Fueron necesarios dos lanzamientos descontrolados de Edgar Ramírez, que por su grado de dificultad no pudo sujetar Janior Montes, para que el equipo costeño consiguiera la segunda y decisiva carrera, que le permitió vencer al Bóer 2-1 en el primer duelo de esta impredecible Serie Final.

¡Qué difícil fue ayer fabricar carreras! Tanto, que ver las bases llenas de uno y de otro lado, o gente en posición anotadora, no provocaba preocupación por la inutilidad en el cajón de bateo. Cuando el Bóer empató 1-1 en el séptimo, pensé que el partido se estiraría hasta pegar con el cantar de los gallos en la madrugada de hoy. De no ser por el pitcheo encabritado de Ramírez, eso hubiera ocurrido.

Las amenazas fueron constantes, pero el batazo productivo, solo apareció dos veces: el doble de Benneth mordiendo la raya de tercera en el segundo inning, y el hit del emergente indio Jass Vargas en el inicio del séptimo. Consideren que 28 hombres estuvieron circulando en las bases, 12 por el Bóer y 16 de la Costa; que el abridor zurdo Oscar Chow, cedió siete bases por bolas en seis innings y un tercio, asimiló un error, pero fue ayudado con dos doble plays y seis ponches; que Ramírez, quien ponchó a diez como recurso eficaz para salir de complicaciones, cometió cuatro wild, otorgó cinco bases y golpeó a dos, permitiendo ocho hits; que con dos hombres en posición anotadora Dazzy Sharp lució tan mal, que cualquier fanático hubiera sido más peligroso que él frente al plato.

Hay algo interesante en este “Pomares”, y es que la angustia garantiza la emoción en cada partido más allá de todo lo que se pueda discutir. Cada partido de los que he visto se ha caracterizado por su mayúscula inseguridad. Fijar un favorito previamente, aun guiándose por las cifras, es algo tonto. Uno va alegremente a ver lo que sale. Para la barra costeña, el cuarto wild de Ramírez fue celestial. Un deleite porque facilitó la anotación de Darrell Campbell.

El juego comenzó con precipitación. Base al lead-off Jordan Pavón, y un intento de robo frustrado por certero disparo del cátcher Blandón a segunda. Si un pitcher entra descontrolado, hay que esperar un poco para ver si le cuesta entrar en control. Con un out y bases limpias, Chow cerró el turno indio.

En el segundo inning, Ramírez presionado con las bases llenas después del doble impulsador de Benneth quebrando pronto el 0-0, y adelantando a la Costa por la mínima diferencia, domina a un apurado Rommel Mendoza para el tercer out, permitiéndole a Julio Sánchez soltar el nudo que seguramente tenía en su garganta. Y en el inicio del tercero, también con bases llenas consecuencia del error en fildeo de Benneth, el zurdo Chow poncha a Erick Morales y a Jem Argeñal, en el preciso momento en que se vendían pastillas calmantes en las tribunas. En el cierre de esa misma entrada, con hombres en segunda y tercera, haciendo señas desesperadamente como náufragos, falló Juan Blandón y a Dazzy Sharp se lo tragó la tierra mientras quedaban pocas uñas por masticar.

Pudo haber sido productivo el cuarto turno para la Costa, pero con dos corriendo y un out, Ariel Downs no pudo esquivar un batazo de Rommel Mendoza entre primera y segunda, y al ser golpeado por la pelota, fue out por regla. Tres hits sin anotar carrera y Gilbert Smith frunciendo el ceño. Algo raro pasó en el quinto inning. Nadie circuló en las bases. Chow retiró en orden a la parte baja del line-up indio sin dar bases, y Ramírez ponchó a Britton, Campbell y Blandón con llamativa autoridad.

El bateo indio, limitado a dos hits por Chow, fue víctima de un segundo doble play costeño en el techo del sexto, y en el cierre, con hombres en las esquinas, saltando sobre las colchonetas en busca de ampliar ese incómodo 1-0, fallaron mansamente Downs y Mendoza.

La música enmudeció y los bailes se paralizaron en el inicio del séptimo, cuando el emergente Jass Vargas, con un out y dos circulando por boletos, dispara el hit en cuenta larga impulsando a Janior Montes con el empate. El festejo indio fue corto, porque en el cierre, con dos outs por ponches seguidos a Patterson y Britton y bases limpias, Campbell disparó su segundo hit, robó segunda, Blandón fue boleado, ambos se movieron hacia delante por wild de Ramírez, y después de boleto a Sharp, otro wild, facilita la carrera de la victoria. Era un buen momento para hacer sonar 21 cañonazos en Corn Island. La Costa estaba nuevamente al frente 2-1, y la pizarra no volvió a agitarse.

Cuando se apagaron las luces, Dwigth Britton, de 5-0 con dos ponches, estaba revisando su bate. Creía que se lo habían agujereado

 

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