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Ser vencedor es lo único que cuenta. El resto, es material para lo anecdótico o para discusiones inútiles. Anoche, en Tampa, Erasmo Ramírez consiguió su cuarto triunfo obviando siete hits y par de jonrones conectados por el lead off Ben Zobrist, al imponerse los Marineros a los Rays 5-4. El pinolero, utilizando ese pitcheo mezclado que está puliendo, con preferencia abajo, ponchó a siete en cinco entradas y un tercio, antes de entregar la pelota consecuencia de la única base por bolas que concedió a Yunel Escobar. El primer bate de Seattle, Brad Miller, también disparó dos jonrones, pero el batazo clave que favoreció a Erasmo fue un raro hit de Justin Smoak, impulsador de dos carreras con dos outs en el cuarto, volteando la pizarra 3-2.

La suerte juega. Siempre he estado claro de eso. Ese batazo de Smoak, con buen bount, que debió ser el tercer out de Seattle sin carrera en el cuarto inning, porque el intermedista de los Rays Ben Zobrist estaba bien colocado, se convirtió súbitamente --entre el aullido de sorpresa en las tribunas-- en el hit decisivo. La pelota nunca llegó a Zobrist porque este fue sombreado y ligeramente desarmado por el short Yunel Escobar, quien estiró su cobertura hasta territorio ajeno, y la pelota apenas rasguñada, burló a Zobrist y siguió hasta el jardín derecho. Seguramente, Escobar no quiere ver la repetición. Solo frunció su ceño, y debe haber pensado: ¡Así es esto!

Respondió el bullpen

Tampa tuvo aliento para empatar 4-4 en el cierre del quinto después de que el segundo trancazo de Miller amplió 4-2, pero Seattle desequilibró en el sexto por hit de Smoak y triple de Dustin Ackley contra el relevista zurdo Wesley Wright, recién adquirido de los Astros de Houston el día anterior. La diferencia de 5 por 4, fue sujetada enérgicamente por el pitcheo de relevo. Oliver Pérez, Yoervis Medina y Danny Farquhar, solo admitieron un hit en tres entradas y dos tercios, asegurando la victoria de Erasmo.

El pinolero, que manejó su bola rápida entre 91 y 94 millas, permitió cuatro carreras limpias en cinco innings y un tercio, quedando con balance de 4-0, ocultando muy bien ese 7.06 en efectividad, después de trabajar 29.1 episodios con 35 imparables, incluyendo siete vuelacercas en sus cinco aperturas. Como puede observarse, utilizando pinzas para calibrar estas cifras, Erasmo solo tiene una asignatura pendiente, el convencimiento, pero mientras esté ganando tiene el tiempo a su favor.

Soriano en erupción

En otros juegos, los Yanquis, como si estuvieran utilizando los uniformes de 1927, cuando destrozaban a los adversarios, y con Alfonso Soriano tomando prestado el bate de Babe Ruth, disparando par de jonrones y empujando seis carreras, apalearon 14-7 a los Angelinos que fabricaron cuatro carreras en el noveno cuando ya todo estaba escrito. Fueron los vuelacercas 21 y 22 para Soriano, en tanto Alex Rodríguez impulsó dos con un doble. Sin los recursos humanos para un ruidoso resurgimiento, los Yanquis tratan de mantenerse en la pelea. Fue la victoria 10 por igual número de derrotas para el estelar zurdo de 33 años, C. C. Sabathia, quien ha estado pitcheando entre escombros desde hace un buen rato, precisamente cuando más lo necesita el equipo de Nueva York.

Los Medias Rojas, máximos ganadores de la Liga Americana con 72, doblegaron 4-2 a los Azulejos en 11 entradas con buen pitcheo abridor de Ryan Dempster, firme cierre de Koji Uehara y esa arremetida decisiva de dos carreras; los Bravos de Atlanta, sin ceder un centímetro en el Este de la Nacional, cabalgando sobre una ventaja de 14 juegos, liquidaron 3-1 a los Filis, con siete innings consistentes del derecho Kris Medlen (10-10 y 3.72), el rescate 37 de Craig Kimbrel, y un jonrón de Chris Johnson; y los Marlins, a quienes tanto les cuesta anotar carrera, marcaron una en el décimo para vencer a los Reales 1-0, pero no pudieron ayudarle al tirador de siete ceros, José Fernández, a lograr el éxito al mantenerse enmudecidos.

 

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