Osman Rosales Cruz
  •   Managua, Nicaragua  |
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Es triste cuando el arbitraje pretende ser más protagonista que los mismos jugadores, que sudan la camiseta y aguantan las fricciones del contrario. Los dos últimos partidos de las semifinales de la ACB han sido empañados por el lamentable desempeño de los silbantes.

Ayer con la victoria de los Tigres 85-82 sobre los Tiburones en tiempo extra, deja a los escualos en cuidados intensivos, con la posibilidad de ser desconectados este próximo viernes en el tercer partido de esta serie que favorece 2-0 a los felinos.

El partido fue, hasta cierto punto, monótono, porque careció de espectacularidad, sin embargo, se vio entrega y desgaste físico, principalmente de los Tiburones, que basan su ritmo de juego en el experimentado Noel McKenzie, quien fue expulsado a menos de 1:30 por jugar, en una actitud incoherente del árbitro Wilfredo Ramírez, que justificó sus fallas con otro error.

El encuentro cambió de dueño en varias oportunidades, y hasta tuvo la excitación que tanto se necesitaba en el último minuto de acción del cuarto período, cuando los Tiburones igualaron el marcador 68-68, como finalizó y obligó al tiempo extra.

En los cinco minutos siguientes los “acuáticos” tomaron comando de las acciones con cinco puntos seguidos de Cristian Esquivel, pero después vino el desplome.

Los mejores anotadores de los Tigres fueron el panameño Joel Muñoz, 22 tantos; Donald Olivas, 14; Mike Battle hizo 16, y Serbio Abea, 12. Por los Tiburones, Noel McKenzie, 34; Erwing Morgan, 18, y Esmilder Rojas, 14.