•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

dplay@ibw.com.ni

Apareció el público. Los boeristas, por tanto tiempo ocultos en los rincones, se quitaron las telarañas que cubrían su fanatismo, saltaron a las butacas, estimularon a sus muchachos con esos rugidos, y los empujaron hacia una ruidosa victoria por 10-3, que además de sacarlos del hoyo y evitar el pánico, los convierte en seria amenaza con la serie 2-1, siempre a favor de la Costa, pero ahora con cierta preocupación, aunque sin colocar sus barbas en remojo.

El Estadio era una fiesta, diría Hemingway de haber estado ahí. En lugar de un edificio en ruinas, parecía un coliseo restaurado, resplandeciente, mientras los indios se movían frenéticamente sobre las bases en un desbocado tercer inning de siete carreras, que terminó de manera brusca con la intriga. La ventaja de 9 por 2, pese a lo temprano del juego, tenía el peso de una lápida, y el llamativo esfuerzo eficiente del zurdo Eldo Thomas, como reemplazo del martirizado abridor derecho Elvin Orozco, no consiguió la menor notoriedad por haber quedado todo escrito.

Vea galería de fotos:  Bóer vs. la Costa

Alrededor de 15,000 corazones retumbaron cuando en el cierre del primero, con dos a bordo, Montiel por hit y Urbina como sobreviviente a un ponche por bola escapada, Jem Argeñal le pegó en la nariz a un lanzamiento de Orozco, haciendo rebotar la pelota en la pared del jardín derecho, barriendo las bases, y adelantando al Bóer 2-0. La locura invadió las tribunas. El equipo herido por las dos apretadas derrotas, estaba en pie de guerra.

Ramírez, que impactó de entrada ponchando a tres, derritió esa impresión en el segundo episodio golpeando a Darrel Campbell, permitiendo hit de Dazzie Sharp y boleando a Sharp para llenar las bases sin out. De pronto, el bullicio fue sustituido por un silencio espeso, y el pesimismo volvió a cobrar vida. Los roletazos para outs de Dwain Fox y Derbie Bennett impulsaron carreras empatando el juego 2-2. Los tambores callaron y la agitación costeña se adueñó del escenario.

Y ahora, ¿cómo podríamos imaginar el futuro del juego si Ramírez había mostrado flaqueza en defensa de un 2-0 y Orozco no se veía consistente? ¡Ah, lo improbable y sus incursiones fantasmales! El pitcheo de Orozco, más que desarmado, fue destrozado en el cierre del tercero por unos indios voraces. Una arremetida de siete carreras sacándole máximo aprovechamiento a cinco cohetes incluyendo dos dobles y un triple, un par de boletos y un golpe, obligó al ritmo de palo de mayo, a meterse debajo de la cama.

¡Qué inning más tenebroso!, debe haber pensando Gilbert Smith, como si estuviera presenciado una escena de quema de esperanzas. Orozco abrió ponchando a Stanley. Doble de Montiel y boletos consecutivos a Urbina y a Argeñal llenaron las bases. ¡Cómo peleó Wiston Dávila fauleando un largo turno al bate, culminado con esa estocada a lo Scaramouche, un doblete limpiabases. Ahora el juego estaba 5-0, y el Estadio oscilaba alegremente con los corazones inflamados. Triple de Montes estira la diferencia 6-0 y explota a Orozco. Casi llaman al Dr. Salas para revisarle el brazo.

Y la fiesta continuó: hit impulsador de Alegría contra el zurdo Eldo Thomas, otro cohete de Suárez y golpe a Pavón, vuelven a llenar las bases. Una jugada de escogencia y un error, llevan a nueve la producción india. No necesitaron algo más, porque después de la tormenta llega la calma entre los escombros, y Thomas supo sujetar el impulso, incluso cuando vio otra vez las bases llenas en el improductivo séptimo inning, cediéndole la colina en el octavo a Ernesto Glasgon.

La Costa atacó en el cuarto con doble de Sharp y roletazo impulsador de Downs fabricando su tercera carrera, y en el séptimo, antes de salir Ramírez, llenó las bases con un error en tiro de Edgard Montiel, pero sin anotar. Por el Bóer cerró Fulvio Delgado, quien permitió la décima carrera facilitada por short suplente Julio Tijerino, doble de Erick Morales y rola de Sandy Moreno hijo.

En el primer juego verdaderamente desequilibrado en esta Final, Dwight Britton continuó sumergido extrañamente en la inutilidad fallando cinco veces con tres ponches, todos frente al pitcheo de Ramírez, y un embase por error de Montiel en tiro. La agitación del muchacho se la ha tragado la tierra, pero todavía tiene tiempo.

 

Hoy a las dos de la tarde, el cuarto juego. Danilo Álvarez frente a Oscar Chow, y la absoluta seguridad de otra multitud en las tribunas, revitalizando nuestro beisbol, a veces tan sexy como lució anoche para los boeristas.