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Viendo perder al Bóer 3-1, lenta y dramáticamente en diez entradas cargadas de suspenso, víctima de sus propios errores, con ese inconfundible “olor” a suicidio, me pregunto como un tonto rascando su cabeza frente al espejo: ¿Qué haríamos sin lo especulativo?, y ¿cómo matar el “si no hubiera ocurrido esto”, que tanta utilidad nos proporciona para entrar en consideraciones y abrillantar nuestros enfoques, así terminen siendo descartados y sean depositados en la caja de la basura?

Atrás en la serie final 1-3, los Indios amanecieron en un hoyo profundo y negro, como la mala suerte que los afectó ayer. El error de Jem Argeñal tirando mal a tercera en el cuarto inning, facilitó la carrera anotada por Dazzie Sharp que borró la desventaja por 1-0, fabricada un inning atrás por triple de Fausto Suárez y hit impulsador de Jordan Pavón; y los errores de Edgar Montiel en mal tiro a segunda sobre toque frontal de Ariel Downs, y otro mal tiro desde el bosque central de Pavón a tercera en el desarrollo de la misma jugada, le dieron forma a dos carreras sucias más en el inicio del décimo contra el zurdo Mario Peña, con el complemento del flay de sacrificio conectado por Rommel Mendoza. ¿Qué más puedo contarles con la pesadumbre cabalgando en el campamento indio?

Esos tres errores mortales hicieron fácil el diagnóstico: “Muerte por suicidio”. Un juego que pudo ganar el Bóer 1-0 equilibrando la serie, lo perdió 3-1, exactamente como se encuentra la final de este Pomares, y con la Costa pistola en mano, lista para apretar el gatillo, si es posible hoy.

El duelo de pitcheo sostenido por el derecho indio Danilo Álvarez y el costeño Oscar Chow durante ocho entradas que parecieron eternas, y con la pizarra 1-1 desde el cuarto inning, mantuvo a las dos barras, abrazándose con la angustia con pocos corredores circulando en las bases. A diferencia de lo visto en el primer duelo, las posibilidades escasearon. Álvarez cedió tres bases y permitió cuatro hits beneficiado por dos excelentes atrapadas de Eric Morales, en tanto Chow, quien se extendió hasta el noveno, ofreció un recital en las últimas cinco entradas, permitiendo solo un hit de Urbina, como agregado a los que habían bateado el mismo Urbina, Suárez, Pavón y Argeñal, y respaldado por dos doble plays.

Con más lanzamientos utilizados por los conteos altos, Álvarez fue reemplazado en el noveno por el zurdo Peña, y Chow, después del noveno, entregó la pelota a Junior Téllez, quien se apuntó rescate.

En medio de la euforia provocada por el triunfo, un costeño se debatía en la soledad después de haber estrellado su bate contra el piso, sintiéndose herido por la frustración: Dwight Britton, sin hit en cuatro turnos ayer y de 17-0 en la serie. El quisiera que esto se hubiera terminado ayer. Quizás hoy, pueda mostrarnos algunos destellos de su funcionalidad en el cajón de bateo, porque no fue casual que terminara sobre los 400 puntos en la temporada, pero el béisbol es así, expone a sequías a grandes bateadores en series cortas. Quizás regrese hoy como tercer bate porque le permite tomar mejores lanzamientos con Darrell Campbell detrás.

Cuando cayó el telón, con la multitud saliendo casi sigilosamente, la figura de Edgar Montiel permanecía en el epicentro del caos, tomando limpiamente el machucón de Downs y realizando un disparo disparatado a segunda, abriendo el piso para que se hundieran las esperanzas indias. Ganar tres seguidos, se considera tan poco probable, como masticar carbones encendidos o arañar diamantes, y Sánchez como todo el boerismo, está claro de eso, mientras Horace Rigby y Róger Marín, calientan sus brazos para cruzar disparos en lo que puede ser el último juego de este Pomares.

 

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