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Emmett Lang sigue siendo aquel ciego optimista que conocí cuando éramos chavalos. “Les vamos a ganar”, me decía antes de uno de esos partidos improvisados de fútbol contra “los otros” en los campos de la UCA, y cuando se le preguntaba ¿por qué lo decía?, respondía mientras terminaba de amarrar los cordones de sus botines: “porque les vamos a ganar”.

En la cárcel, prisionero como guerrillero, seguramente le decía a sus compañeros de infortunio “vamos a salir”, y en los operativos revolucionarios en los que participó, era obvio que pensara “lo vamos a lograr”. Y está con vida. Es el mismo Emmett que ayer durante un seminario con técnicos cubanos en el hotel Seminole, al preguntarle si creía que los Juegos C.A. del 2017 podrían hacerse, mientras el tiempo estaba pisando el acelerador en contra, me respondió sin titubeos: “Se harán”.

El presidente del Comité Olímpico Nicaragüense, una vez dueño de las tres coronas de nuestro deporte en los años 80, quien ha sido sometido a complicadas operaciones cardiacas, es un permanente e incurable optimista. “No solo vamos a hacer los Juegos C.A. del 2017, sino que vamos a dar un llamativo salto cualitativo, como ya lo hicimos en Guatemala 1986 y Honduras 1990. Es cierto que el desarrollo del deporte se detuvo largos años por descuido, pero estamos trabajando en la adecuada restauración”.

Sin perder de vista que la misión es exigente y requiere paciencia para establecer las condiciones necesarias, Emmett considera que tanto la Alcaldía, responsable por haber obtenido la sede, como el Gobierno y, sobre todo, el trabajo que desplegarán las federaciones deportivas, van a garantizar que esos Juegos sean un éxito. “El comandante Daniel siempre ha estado interesado en el deporte, y eso quedó demostrado con los estimables avances conseguidos con diferentes aportes en los años 80. Eso quiere decir que el Gobierno apoyará la gestión y que la Alcaldía va ir a fondo. Por nuestra parte, el Comité Olímpico funcionará como complemento de los esfuerzos que hagan las federaciones con sus deportes. Como dije hace unas semanas, es hora de comenzar a mostrar resultados, y estos seminarios forman parte de ese intento. Vamos a acelerar”.

Lo quedo viendo, y pienso con ese escepticismo que me caracteriza a la inversa del ciego optimismo de Emmett: el tiempo dirá la última palabra, y siento que está apretando tuercas.

 

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