Edgard Tijerino
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Es terrible

Desembocar en algo tan trillado como frustrante, tal es decir “todo tiempo pasado fue mejor”, pero lamentablemente, en lo referente al deporte escolar, eso es tan cierto como el debilitamiento de la clase media, no solo en este país… Los chavalos estudiantes de primaria y secundaria de la nueva generación, no tienen la menor idea de lo que era la agitación deportiva en pequeñas escuelas, institutos y colegios. Yo lo viví mientras atravesaba la década de los años 50 y parte de los 60 antes de aterrizar en la Universidad… El Ramírez Goyena se daba el lujo de tener Gimnasio techado con tabloncillo y piscina, además de un patio con fosa para saltos y espacio para voleibol y ping pong. Conocí a muchos que practicaban todos los deportes posibles, sin descuidar los estudios. Incluso uno de ellos, Onell Pérez del Bautista, fue el mejor alumno y el mejor atleta de secundaria al mismo tiempo.

Las rivalidades

Siento tristeza al comprobar que la gran rivalidad en los sectores estudiantiles, no es como antes entre Bóer y Cinco Estrellas, Bóer y León, en fútbol entre UCA y Diriangén, o Cecilia-Diriangén, sino entre Barcelona y Real Madrid, como si fueran algo nuestro… Los “deportistas” escolares están en las gradas no en los terrenos, batallando… Las Olimpiadas Escolares que organizaba el Goyena, colocaban sobre al tapete, a los mejores atletas de pista y campo de los diferentes colegios… ¿Quién no conocía a los mejores sprinters, a los mejores saltadores, a los mejores fondistas? Elías Ruiz, Heriberto Nicolás, Pancho Tercero, Lohr Campbell, Tomás Gutiérrez eran fácilmente identificados, no necesitaban carnet. Hace poco le pregunté a un estudiante quiénes eran los corredores más rápidos de su centro de enseñanza, y me respondió “ni idea”. Pero sabía todo sobre Gareth Bale.

Urge reactivarse

El Ministerio de Educación tiene la pelota de esa responsabilidad en su cancha. Y por supuesto, la clave está en el interés de cada instituto o colegio, que han sepultado aquello de “mente sana en cuerpo sano”, ignorando olímpicamente la importancia que el deporte tiene en la formación de los jóvenes… Aquellos duelos en baloncesto femenino entre la Escuela Nacional de Comercio y el Bautista, con el Goyena retando; el fútbol que rugía en el Centroamérica, La Salle y el Bautista; el crecimiento del Instituto Primero de Febrero en varias disciplinas; el ver a más de 15 mil estudiantes en las tribunas del Estadio Nacional en las Olimpiadas Nacionales, todo eso quedó atrás… ¿Por qué no intentar volver a movernos hacia delante en el sector escolar?.. Hoy, debería de ser más fácil. De los colegios salen fanáticos del deporte internacional, no atletas.