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Lo más impresionante de Cristiano Ronaldo es la sangre fría que circula por las arterias de su agresividad sin pausas cuando se proyecta hacia el área, para buscar definiciones, ya sea por arriba o por abajo, o desde posiciones más incómodas, o ejecutando tiros libres aún desde distancias para otros prohibitivas. Ayer, con dos goles de cabeza, uno en el primer tiempo, en pleno sprint, llegando junto al poste derecho para elevarse y “atrapar” con su cabeza un largo centro de Marcelo, sin el menor chance para el arquero del Copenhague, Wiland; y otro en segundo tiempo, apareciendo frente al portón para cabecear un centro corto con pierna cruzada realizado por DiMaría.

Ganó el Madrid 4-0, luciendo pujante, bullidor y destructivo, como extrañamente no lo hace en la Liga, con DiMaría ofreciendo una brillante actuación marcando dos goles a los 70 y 91 minutos, mientras Iker Casillas, en el final de juego, con dos atajadas de su “marca”, revestidas de espectacularidad, y un cierre preciso desarmando a Bolaños, mantuvo invicta su cabaña, haciendo olvidar su errática salida en el primer tiempo, salvado por la defensa con la pizarra 0-0. No se puede obviar la incidencia del brasileño Marcelo como factor desequilibrante y el aporte que ofrece Modric. Vimos un Madrid agitado, ejerciendo presión, y apretando el gatillo para mover las cifras en la pizarra.

El Cristiano de siempre y un DiMaría iluminado, mostraron un Real Madrid con la capacidad de agresión que puede fabricar, asegurando su segundo triunfo en la fase de grupos de esta Champions con tantos aspirantes, entre ellos el campeón defensor, el Bayern de Munich, dirigido ahora por Guardiola, que liquidó 3-1 al Manchester City con goles de Frank Ribery, Muller y Robben, antes de la respuesta de Negredo a los 79 minutos.

Otro equipo con pretensiones, el fortalecido Paris Saint German, jefeado por el sueco Ibrahimovic quien marcó dos goles, derrotó a un manso Benfica por 3-0, en tanto el Juventus italiano, pese a realizar un mejor juego que el Galatasaray, estuvo atrás por gol de Didier Drogba, pero reaccionó con estocadas de Vidal y Quagliarella, solo para estrellarse con un empate 2-2 consecuencia del gol de Bulut en el minuto 89, cuando todo parecía consumado.

Hay mucha agitación en la fase de grupos de esta Champions, con el Madrid buscando su décima coronación.

 

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