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En estos tiempos de escasez de héroes estrepitosos en el beisbol, el derecho de 25 años Alex Cobb, un pitcher de salario mínimo, sacando outs con sencillez desde el pozo de las dificultades, con la presión intentado estrangularlo, mantuvo en cero a los Indios durante siete entradas, convirtiéndose en el gran soporte de los Rays de Tampa, que se trasladaron de Pittsburgh a Cleveland, para imponerse 4-0 y zarpar hacia Boston en busca de los Medias Rojas.

Sin producir carreras es imposible vencer, y los Indios desaparecieron en el cajón de bateo durante tres momentos claves frente al pitcheo desprovisto de alardes, casi sigiloso, realizado por Cobb, en contraste con el accionar de Tampa, que solo necesitó de cuatro imparables para adelantarse 3-0, diferencia no decisiva, pero estimulante.

El gran pitcheo del joven Danny Salazar en los dos primeros innings amordazando a los Rays, fue agrietado bruscamente en el inicio del tercero, cuando Delmon Young golpeó con solidez el primer lanzamiento, metiendo la pelota en las tribunas del jardín izquierdo. La multitud que esperaba continuar viendo el crecimiento del derecho dominicano de 23 años, se hundió en las butacas con el trancazo que estableció diferencia de 1-0 en la pizarra.

Una vez que Young sonó el despertador, los Rays, galvanizados, fueron encima de Salazar, un pitcher de 2-3 con 3.12 en efectividad después de 10 aperturas. Hits consecutivos de James Loney y Evan Longoria con un out en el inicio del cuarto, y doblete de Desmons Jennings al left, fabricaron dos carreras, ampliando 3-0 la ventaja de Tampa, que agregó otra carrera en el noveno, como tiro de gracia.

En el cuarto episodio, el bateo oportuno de los Indios, se sumergió dramáticamente malogrando un gran momento, con el pitcheo de Cobb en la cuerda floja. Doble de Carlos Santana, hit de Brantley y boleto a Raburn, llenaron las bases para Asdrúbal Cabrera. Ahí estaba la oportunidad dorada de la tribu, pero fue embotellada al batear Cabrera para doble play.

Los Indios volvieron a presionar en el quinto con doble abridor de Yan Gomes y hit de Lonnie Chisenhall sin outs. Cobb no se alteró, y dando la impresión de ignorar el peligro ponchó a Bourn, dominó a Swisher obligándolo a batear hacia primera, y sacó out a Jason Kipnis, convirtiendo la amenaza en cenizas.

Otra posibilidad sepultada entre las brasas se les presentó a los Indios en el séptimo con dos a bordo, dos outs, Cobb saliendo del escenario, Swisher al bate, y Joel Peralta al relevo resolviendo el problema por la vía del ponche. Tan cerca y tan lejos del plato, murieron los Indios con los Rays agigantados.

 

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