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“Muchas veces fue rechazado por el equipo de basquet de su escuela, él nunca se dio por vencido y una vez dijo: ´He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera, perdí 300 juegos, en 26 ocasiones me han confiado el tiro ganador y he fallado. Y es por todo eso que ahora tengo éxito, siempre volví a empezar´, ese era Michael Jordan”, cita el motivador Dante Gebel en uno de sus artículos.

Hay tres cosas que tienen en común Jordan Pavón y Michael Jordan, la primera es que ambos coinciden en un nombre, la otra es que los dos conocen el deporte del béisbol, y la última es que fueron rechazados cuando quisieron alcanzar el éxito con un equipo.

Muchos habrán leído o escuchado la historia del mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, pero pocos la del joven nicaragüense que pasó cosas difíciles para llegar a cumplir una de sus metas, vestir la camiseta del Bóer, el equipo con más popularidad históricamente a nivel nacional.

Pavon de 20 años, nació en Managua, hijo de Ena Baldelomar y Carlos Pavón, comenzó su pasión por el béisbol desde pequeño. Es común que muchas historias de éxito empiecen con la curiosidad. Así arrancó la osadía del pequeño Jordan en aquel momento, quien se escapaba de su casa para ir a entrenar al Instituto Nicaragüense de Deportes, IND, con “Don Ofarry”, a como lo llama el pelotero.

“Me iba sin permiso de mi mamá a entrenar y practicaba allí en el IND desde los 8 años”, cuenta Pavón, además recuerda los momentos difíciles que pasó durante su niñez. “Pasé dificultades económicas, hijo de madre soltera, ella tuvo que viajar tres años indocumentada a Estados Unidos y trabajaba de cocinera, así pudimos salir adelante”.

Los años pasaron y Pavón tras jugar en diferentes ligas juveniles, decidió ir al IND en 2009 para probarse con el Bóer, lamentablemente la suerte no estuvo de su lado y fue rechazado porque no tenía las condiciones necesarias para integrar al equipo.

“En esa época estaba de manager Noel Areas, no quedaba en el equipo porque decían que era muy delgado. Pesaba 170 libras, actualmente peso 205”, indica Pavón.

A pesar de que las cosas no salieron como Pavón pensaba, el pelotero no se rindió, las ganas por ser parte del equipo estaban latentes, motivo suficiente para regresar en 2010 y en 2011 a las pruebas pero nuevamente sería relegado.

Sin embargo, en 2012 Pavón recibió el llamado para integrar el equipo. “Me llamaron para estar en el club, me dijeron que me presentara. Me sentí contento porque era lo que hace tiempo quería, tuve un poco de nervios pero gracias a Dios superé eso. Mi mamá estaba contenta y me dijo que me daría sopa todos los días”, comenta Jordan.

Pavón acumula dos temporadas con el conjunto capitalino en el Campeonato “Germán Pomares”. Esos dos años le ha tocado probar el sabor amargo de perder una final, primero ante Matagalpa y recientemente contra la Costa Caribe.

“Sueño con ganar un “Pomares” porque he llegado a 2 finales y no hemos ganado y me gustaría jugar fuera del país en una liga importante”, señala el jardinero.

Ahora el objetivo de Pavón estará puesto en el Panamericano Sub-21, en el que participará Nicaragua en busca de un boleto al mundial de la categoría el próximo año.

“El béisbol es lo más bonito que he vivido, no puedo explicar tantas cosas buenas que me ha dado, la oportunidad de viajar a otros países, conocer toda Nicaragua, pero quisiera dedicarme a mi carrera también, me gusta y creo que tendré mejor estabilidad económica”, argumentó.

Fuera de los terrenos de juego, Pavón cursa el último año de Ingeniería en Sistemas, y asegura que visitar la Iglesia Pentecostal Unidad es una de las actividades que más le gustan. Hay un refrán que dice: “El que persevera alcanza”, Jordan lo hizo y hoy degusta de las semillas que sembró tras tres años de sequía.

 

Sus ejemplos

Ramón Padilla por su fildeo y Nemesio Porras por el bateo, son los ídolos de Jordan Pavón a nivel nacional.