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En un duelo a cara descubierta, caracterizado por contragolpes, situaciones asfixiantes, nervio y garra, corazón y alma, los Tigres de Detroit, que perdían 3-0 y no habían conectado hit en cuatro entradas contra el joven tirador derecho de 24 años Dan Straily, reaccionaron a tiempo, se vieron obligados a utilizar como relevista al seguro ganador del Cy Young, el derecho Max Scherzer, recibieron la inyección de un jonrón de Víctor Martínez sometido a discusión, asimilaron una última arremetida de los Atléticos frente a Joaquín Benoit en el noveno, para imponerse 8-6 equilibrando la serie 2-2, y estirando la intriga a un duelo de vida y muerte, más que de vida o muerte, mañana en Oakland.

Para muchos, el momento clave del juego puede ser el jonrón de tres carreras disparado por Johnny Peralta en el quinto, quebrando el dominio de Straily, empatando el juego, y permitiéndole a los Tigres gritar que existían con esos rugidos. Sin embargo, inclúyanme en el sector de los que consideran el gigantesco cero colgado por Scherzer en el octavo, con su equipo adelante 5-4 por el jonrón de Martínez a las tribunas derechas fildeado por el público encima del salto y el guante hambriento de Josh Reddick, y el doble de Peralta reemplazado por Andy Dirks en segunda, previo al hit impulsador de Austin Jackson.

Los Atléticos, incansables fabricantes de presión, llenaron las bases sin out por boleto a Moss, doblete de Yoenis Céspedes y transferencia intencional a Seth Smith. Golpeado en el séptimo con hit productor de Coco Crisp, después de cohete de Vogt y sacrificio de Sogard, el derecho Scherzer se veía tan frágil como un jarrón chino en una violenta sacudida, que el hundimiento del equipo de Detroit se daba por un hecho.

Eso nunca ocurrió. Scherzer le prestó un rato el brazo a Mariano Rivera, quien lo sacó de su closet, y ponchó a Josh Reddick y Stephen Vogt, el primero, haciéndole swing a un mal lanzamiento. El suspenso era espeso con Alberto Callaspo en cuenta de 3 y 2, fallando finalmente en línea altera-nervios hacia el jardín central. Ese fue el más importante cero de la temporada para Scherzer, el único ganador de 20 juegos del 2013, quien como relevista sufrió hasta hacer sudar sus huesos.

Las tres carreras de los Tigres en el cierre, conseguidas estando las bases limpias con dos outs, agrandaron la ventaja 8-4, y dieron la impresión de sepultar a los Atléticos. Todavía quedaba una pincelada de angustia en el último grito del drama, cuando Joaquín Benoit estuvo tambaleándose como las finanzas de la clase trabajadora en el terruño. Después de dos carreras que estrecharon la pizarra 8-6 y con Céspedes en segunda, Seth Smith se ponchó. El rugido de los Tigres en Detroit, se escuchó en Oakland.

 

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