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Para el lanzador Justin Verlander es una experiencia conocida disputar el quinto partido decisivo.

Igual que en octubre pasado en Oakland, los Tigres encaran hoy a los Atléticos en el encuentro crucial de su serie divisional de la Liga Americana.

Los Tigres enviarán nuevamente al montículo a Verlander, con quien conquistaron en 2012 el juego decisivo en un encuentro en el que él consiguió blanqueada y toleró cuatro imparables.

“Bueno, no hay que fingir. No es otro partido cualquiera”, dijo Verlander después de que los Tigres empataran la serie al ganar el martes por 8-6 en el Comerica Park.

“La temporada está en juego. También estuvo en juego para nosotros el martes. Toda esta campaña, por la manera como batallamos y jugamos como equipo, se reduce a un solo partido; que gane el mejor. No se le puede tratar como un simple partido más. Es un poco distinto. Conlleva mucho”, agregó.

Verlander fue dominante en un emocionante duelo de lanzadores contra el novato Sonny Gray el sábado pasado en el segundo encuentro, aunque salió con las manos vacías en una derrota por 1-0.

El derecho tiene una racha de 22 innings de postemporada sin permitir carreras a los Atléticos, y acumula 33 ponches en sus tres últimos duelos de playoffs contra Oakland, 11 en cada salida.

Sin embargo, para los Atléticos las estadísticas de Verlander son aparte.

“Ya se le ha ganado antes, puede ocurrir de nuevo”, dijo el tercera base, Josh Donaldson.

Verlander reconoció que hubiese sido fabuloso lanzar el primer partido, aunque reconoció que Max Scherzer, ganador de 21 partidos esta temporada, se lo merecía.

Ahora Verlander estará en la lomita para lo que será su apertura más importante del año a fin de que el encuentro del jueves en la noche no sea el punto final de los Tigres en la campaña.

Con Scherzer de relevista en el encuentro del martes, Verlander se convirtió automáticamente en el abridor del piloto Jim Leyland para el quinto partido.

“No quiero sentarme aquí y decirles que lo habíamos planeado, pero era una opción”, dijo Leyland. “Nos funcionó. Mejoramos nuestras probabilidades y escuchen, ambos equipos van a tener en dos días más a un buen lanzador en el montículo”, apuntó.

Los dos conjuntos decidieron descansar el miércoles sin efectuar ningún entrenamiento en el campo después de dos vuelos largos en cuatro días.