•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Se suponía que los Medias Rojas de Boston no deberían estar en la postemporada. A menos que se reforzaran con la reencarnación de Ted Williams, recuperaran rejuvenecido el brazo de Roger Clemens, y obtuvieran unas fotocopias de Pedro Martínez y Carl Yastremzki, ellos no tenían la posibilidad de un salto tan imprevisible desde el fondo del pozo, como el de 8.90 metros logrado por Bob Beamon en los Olímpicos de México. Después de perder 93 juegos en la caótica temporada del 2012, verlos avanzar tan lejos como lo han hecho, era tan improbable como la toma de Moscú en pleno invierno por parte de Napoleón.

Pero ellos lograron transformar aquella cabalgata de derrotas, en 97 victorias, máxima cifra de las Mayores compartida con los Cardenales, para ganar el siempre candente sector Este de la Liga Americana, saltando sobre retadores tan peligrosos como Rays, Yanquis y Orioles, inutilizando a Toronto como amenaza, y ahora, han eliminado a los Rays en cuatro juegos, imponiéndose 3-1 en la última batalla, con pitcheo abridor del restablecido Jake Peavy y certero relevo de tres brazos: Craig Breslow, Junichi Tazawa y su “as” del remate, Koji Uehara, golpeado en el tercer juego por el jonrón de última hora conectado por José Lobatón.

Con solo un bateador de 30 jonrones y 100 empujadas, el veterano de baterías recargables David Ortiz, un ganador de 15 juegos, Jon Lester (15-8 y 3.75) obviando la pérdida por largo rato de Clay Buchholz (12-1 y 1.74), utilizando como estimulante el dinamismo de Jscoby Ellsbury, líder en robos con 52, los 193 imparables de Dustin Pedroia, y los 21 salvamentos de Uehara, ganador de 4 juegos con un resplandeciente 1.09 en efectividad, estos Medias Rojas dirigidos por John Farrell, vaticinados para volver a quedar últimos en su división, ha registrado una escalada fantástica, y pretenden, como lo hicieron en 1991 los Bravos de Atlanta y los Gemelos de Minnesota, dos equipos previamente sotaneros en 1990, aterrizar en la Serie Mundial.

Obvio, se les ve de otro tamaño, lejos de la subestimación natural a que fueron sometidos, incluso cuando a la altura del 2 de mayo, encabezaban la zona con 20 triunfos y 8 reveses mientras Buchholz con 6-0 y Lester con 4-0, lanzaban como si buscaran con desesperación el Cy Young, antes de la inmensidad alcanzada por Max Scherzer.

El brinco de Boston en su regreso a la notoriedad, ha sido sensacional. No entraba en los cálculos de nadie porque necesitaban tantas cosas para lograrlo, que era tonto considerarlo. Pero el béisbol sigue siendo el más impredecible de los deportes.

 

dplay@ibw.com.ni