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Juan Manuel Márquez un peleador de 40 años, dueño de una vasta experiencia, con el manejo de variados recursos consecuencia de una sabiduría boxística muy bien cultivada, con suficiente poder para imponer respeto, y excelente dominio de la geometría del cuadrilátero, enfrenta hoy a un adversario como Timothy Bradley, próximo a lo impredecible, con rapidez de piernas y manos, muy elusivo si se lo propone, a veces –como lo vimos contra el siberiano Ruslan Provodnikov– tercamente imprudente haciendo que los latidos del corazón no permitan escuchar los dictados del cerebro, aunque capaz de combinar eficientemente sus golpes, sin obtener todavía el reconocimiento deseado, porque su triunfo sobre Pacquiao fue sometido a fuertes discusiones y perdió legitimidad.

Lo enigmático de Bradley, más allá de su propuesta boxística, se agranda luego de haber sufrido frente a Provodnikov, en una pelea de bravura taurina, una conmoción cerebral, y haber sido atendido por una distensión muscular en su tobillo. Diagnosticado en buena condición física, el invicto en 31 combates, con victorias consecutivas sobre Devon Alexander, Joel Casamayor, Manny Pacquiao y Ruslan Provodnikov, el ágil Bradley podría preferir hoy, recordando el escalofriante “hachazo” de Márquez que fulminó a Pacquiao, pelear en la media distancia, utilizando uno de sus mejores recursos, la movilidad para entrar y salir, y su facilidad para salir de las cuerdas.

Claro, Márquez sin pretender convertirse en un perseguidor implacable, va a tratar de forzar una pelea más directa confiando en su capacidad de asimilación y fortaleza para golpear, sin ser propiamente un especialista en resolver combates fragmentando huesos, advirtiendo que también es un buen medio-distancista y que pese a su edad, se concentró en la velocidad de movimientos durante su intenso adiestramiento, precisamente una de las claves en el favoritismo que le otorgan los expertos.

Intentando entrar al valle de las leyendas, el mexicano busca su quinto título mundial en categorías diferentes. Bradley es el titular Welter (147 libras) de la OMB, y como apuntamos líneas atrás, a la orilla de la defensa de su cinturón, intenta comenzar a obtener un verdadero reconocimiento. Si tomamos las peleas de cada uno con Pacquiao, podemos desviarnos hacia las arenas movedizas de la confusión. Márquez antes de ese golpe “matador”, estaba siendo superado ampliamente con el filipino, y hasta llegó a considerarse difícil que llegara al final de la ruta; Bradley complicó a Pacquiao con movimientos desconcertantes, consiguiendo acertar buenos golpes en algunos atrevidos cambios. Por supuesto, un enfrentamiento entre Márquez y Bradley, cambia esas perspectivas.

Sin subestimar el favoritismo respetuoso que tiene el azteca, debe ser una pelea muy difícil, con obligada extrema atención round tras round para no perder detalle. Pienso, que las mejores posibilidades, están del lado de Bradley.

 

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