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El campeón welter (147 libras) de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), Timothy Bradley, retuvo su corona al derrotar por decisión divida en doce asaltos al mexicano, Juan Manuel Márquez, ayer por la noche en la pelea estelar de una velada realizada en la Arena Thomas and Mack Center, de Las Vegas, Nevada.

La pelea comenzó sin mayor eventualidad. Ambos se estudiaron en el centro del ring y no fue hasta después del segundo minuto, que intercambiaron un par de combinaciones.  

Para el segundo, ya se calentaban las cosas. Bradley soltaba con intenciones letales, a media distancia y en corto. Márquez ripostaba con lo mismo, fallando en momentos, pero conectando con mucha peligrosidad. El jab casi nulo.

Los dos se pausaron en el tercero, peleando a media distancia en el centro del ring. En los intercambios, el mexicano parecía conectar mejor a la cabeza, lucía más efectivo.

El combate tomó mayor intensidad en el cuarto, cuando continuaron intercambiando desde el centro. Los golpes de Bradley llegaron mejor y Márquez seguía dando en el blanco con golpes de poder.  

Por momentos, en el quinto, Bradley acortaba la distancia y conectaba con el jab, pero Márquez contragolpeaba velozmente con dos golpes, que terminaban en rectos de derecha con poder a la testa. Al final del asalto, el mexicano conectó en el tronco, Bradley retrocedió y payaseó.

Más de lo mismo en el sexto, pero con menos acción y más cautela de ambos peleadores, lo que provocó el abucheo del público en la arena.

La acción aumentó en el séptimo y octavo, aunque desperdiciaban tiros al aire. Bradley utilizó más jab, redoblándolo. Márquez atacaba con reserva. Los golpes llegaban a cuentagotas.

Márquez cerró duro en el noveno, a pesar de un asalto sin mayor repercusión, cortando el ring y conectando fuertemente a la cabeza de Bradley.

El décimo y undécimo, Márquez presionaba hacia adelante y Bradley evitaba el intercambio, sin contragolpear. Hubo pocos e insignificantes momentos en donde uno u otro conectaba un buen gancho de izquierda, o una recta de derecha.  

El último asalto fue sin eventos hasta los últimos segundos, cuando los dos intercambiaron furiosamente y rápidamente, cerca de una esquina blanca, en donde casi cae Márquez, quien perdió el balance, pero lo recuperó antes de tocar con los guantes la lona.

 Al final de una pelea sin luz, ni color, los jueces vieron ganador al campeón, con una decisión dividida de 115-113 Márquez, 115-113 Bradley y 116-112 Bradley.