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En el campamento del Diriangén se vive una guerra interna que solo demuestra la división que experimenta el club más longevo del país. Tras el comunicado que enviaran los jugadores sobre su decisión de no entrenar más mientras la directiva no asumiera la responsabilidad de casi dos meses sin recibir sus honorarios, la dirigencia diriambina fue más contundente en su reacción.

La directiva confirma que tienen problemas para recibir el respaldo de patrocinadores, pero explican que “esta insolvencia temporal es consecuencia del comportamiento violento de algunos jugadores que provocaron sanciones al estadio y multas monetarias a seis jugadores, lo que ha tenido su impacto en la situación financiera, tanto por ingresos dejados de percibir por taquilla como los gastos adicionales incurridos por jugar a puertas cerradas”.

Y agrega el comunicado, que “la imagen que se ha creado del equipo ha tenido su impacto en los flujos de pago de algunos patrocinadores y otros en proceso de negociación, que han profundizado aún más la insolvencia financiera”.

Los directivos fueron más críticos contra sus jugadores al asegurar que, “otros clubes de Primera División están pasando o han vivido situaciones de atrasos mayores que nuestro y sin embargo, sus jugadores han sido más éticos manteniendo su actividad deportiva sin que medie la ventilación del tema en los medios”.

Además, explican los directivos en el comunicado, que sienten que están manipulando a los jugadores porque se refieren a una sola persona haciendo gestiones para sus honorarios, pero niegan que sea de esa forma. Al final, los dirigentes se comprometen a pagar cuanto antes, siempre dependiendo de cuándo se haga el desembolso de los patrocinadores. Por lo pronto, esperan que los jugadores asuman el compromiso para pelear la clasificación a las semifinales del Apertura.