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En un juego de pitcheo inseguro por parte de los abridores Jon Lester y Aníbal Sánchez, los ya no sorprendentes Medias Rojas se abrazaron a esa temprana ventaja de 4 por 0 edificada en los tres primeros innings, con la desesperación de un jinete en peligro de ser derribado al cuello del caballo, y resistieron tres arremetidas de los Tigres limitadas a una carrera en los episodios 5, 6 y 7, para imponerse 4-3, aprovechando el cierre realizado por el japonés Koji Uehara.

Ahora el equipo de Boston, que regresa a casa para los dos últimos juegos, se siente con un pie en la Serie Mundial, aunque va a enfrentarse a los temibles Max Scherzer y Justin Verlander, lo que equivale a meterse al infierno sin zapatos.

Pedroia conectó un imparable contra Aníbal Sánchez en el primer inning, como enviando una señal a sus compañeros, después de los mortificantes seis innings sin hit lanzados por el venezolano en la apertura de la serie. Y en el segundo episodio, Mike Napoli le abrió con jonrón por el jardín central, aturdiéndolo. De inmediato, los Medias Rojas pisaron el acelerador, aprovechando un error de Cabrera en fildeo sobre batazo de Jonny Gomes. Con un out, Xander Bogaertes y David Ross conectaron dobletes, y Ellsbury aportó un hit dentro del cuadro para adelantar a Boston 3-0, con Lester “toreando” dificultades desde la colina de enfrente.

Doble de Napoli, un avance por roletazo y un wild, aumentaron la ventaja de los Medias Rojas 4-0, mientras los de Detroit seguían lamentando que en una jugada más suicida que de riesgo, entregaron al cojeante Miguel Cabrera en el plato, enviándolo desde segunda con hit de Peralta al left, solo para morir mansamente en el cierre del primero.

En el quinto, los Tigres dejaron de bostezar para rugir, con un cohete de Miguel Cabrera, que impulsó a Austin Jackson para producir la primera carrera, y agregaron otra en el sexto sacando a Lester del escenario, con hit de Bryan Peña contra el relevista Junichi Tazawa llevando al plato a Víctor Martínez, recortando la diferencia 4-2 y agitando la jaula. La presión creció con la tercera carrera de Detroit en el séptimo, anotada por Iglesias desde la antesala, con Miguel Cabrera bateando para doble play. Cuando entró Uehara en el octavo, se acabaron los rugidos. El estadio Tigre enmudeció.

Aparte de dos estupendos levantes de Mike Napoli en primera por Boston, dos brillantes jugadas defensivas quedaron grabadas en mármol: la atrapada de Jonny Gomes en lo profundo del jardín izquierdo llegándole espectacularmente a un batazo de Alex Ávila con orejas de extrabases; y una fantasiosa, ofrecida por el paracorto de los rugidores, el cubano José Iglesias en el tercero, al lanzar un desesperado zarpazo persiguiendo la pelota bateada hacia la zona corta del left por David Ortiz, y escapando de perder el equilibrio en la continuación de su sprint.

 

RESULTADO

     4                3

Boston         Tigres