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¿Es esta la mejor serie imaginable después de una temporada tan agitada por lo imprevisto y unos playoffs tan galvanizados por ceros improbables, pitcheos inyectados de asombro, atrapadas necesitadas de repetición para ser creíbles, y estacazos que provocaron pánico y estallidos de júbilo al mismo tiempo?

Creo que sí, pese a la pérdida de figuras cumbres como Miguel Cabrera, Andrew McCutchen, Max Scherzer, Justin Verlander, Clayton Kershaw, y tantos otros. Aquí están los dos equipos de mejor balance en cada liga, como en los viejos y sagrados tiempos, en busca de graficarnos las bellezas del beisbol: Cardenales de San Luis y Medias Rojas de Boston. Y estas son las claves alrededor de las que estaremos girando frenéticamente con nuestras emociones metidas en una licuadora.

EL APORTE DE YADIER MOLINA. Sin duda, el principal factor. Como dice el cronista jubilado Dave Anderson, es un pelotero indispensable si se pretende conquistar un banderín. Molina manejó estupendamente a siete pítcheres menores de 25 años, y mejoró a 3.16 la efectividad de todo un staff, cuando él estuvo detrás del plato. Después de ser un bateador de .216, logró un crecimiento espectacular, y este año estuvo largo rato como líder de bateo cerrando con .316, 44 dobles y 78 empujadas. Entre 16 receptores con por lo menos 900 innings trabajados, fue el que menos robos permitió. Estará en su cuarto Clásico.

LA ADRENALINA DE ELLSBURY. El líder en robos de la Americana con 52, es un lead-off de 172 hits y .298 puntos en la campaña, que supo seguir siendo incidente entre tantos flojos promedios y la montaña de ponches que le aplicaron a los Medias Rojas los tiradores de Detroit. Disparando siete imparables Ellsbury registró .318, la más alta cifra de Boston en la serie por el título de Liga --porque los .500 de Boagerts, fueron posibles con solo seis turnos—y, además, es vital en la defensa patrullando el jardín central. Corriendo, fildeando, bateando y motivando, Jacoby es la bujía capaz de iluminar a los Medias Rojas.

CRAIG COMO AGREGADO. Sin su cuarto bate Allen Craig, bateador de .315 puntos con 97 remolques, y sin su cerrador de 37 salvamentos, Edward Mujica, bruscamente devaluado, los Cardenales encontraron en Matt Adams y en Trevor Rosenthal, dos reemplazos de 24 kilates que evitaron sangrar por esas heridas, saltando sobre los Dodgers. Ahora regresa Craig, y con el bateador designado en cuatro juegos, fortalece la ofensiva de San Luis, limitada a .211 de average en la reciente serie. En dependencia de cómo se vea Craig en los dos primeros juegos, Adams peligrará cuando el designado entre al closet en San Luis.

LOS REMATES DE UEHARA. El 26 de junio, Koji Uehara, de 38 años, se encargó de los cierres en Boston y logró 21 salvamentos con cuatro triunfos, un brillante 1.09 en carreras limpias, 101 ponches en 74 entradas y un tercio, y larga racha de 37 juegos sin permitir jonrones… Lo que hizo contra los Tigres fue extraordinario: tres rescates y una victoria. Como para preguntarse: ¿qué hubiera sido de los Medias Rojas sin la escopeta de Uehara? Un veterano que había pasado por los Orioles y los Rangers tratando de convencer sobre su utilidad, lo ha logrado finalmente con estos Medias Rojas, considerados improbables.

ESE PITCHEO. De los Cardenales, con una rotación encabezada por el ganador de 19 juegos Adam Wainwright, de 32 años, y con mucha sangre joven detrás como la de Michael Wacha, de 22 años, mortífero frente a los Dodgers; Shelby Miller, un prospecto ganador de 15, no utilizado todavía como abridor, Joe Kelly, Lance Lynn, y los relevistas Kevin Siegrist (0.47 y 3-1 en 14 juegos), Carlos Martínez, tirador de meteoros, y Trevor Rosenthal, de 23 años, exhibiendo una autoridad de pitcher curtido. Veo mejor al pitcheo de los Cardenales, pero equipos como Tigres y Dodgers murieron con esa ventaja.

¿FUNCIONARÁN? David Ortiz y Shane Victorino fueron fundamentales en dos de las victorias de Boston con sus jonrones limpia bases de cuatro carreras, pero Ortiz solo disparó un hit más y registró .091 de promedio, en tanto Victorino, con apenas tres hits en total, se sumergió en .125 puntos. Obviamente, se necesita mayor agitación de parte de ellos para dinamizar una ofensiva que se ponchó 25 veces en 13 entradas frente a los dos primeros abridores de Detroit, en un terrible hundimiento. Después de Ellsbury, Mike Napoli y Dustin Pedroia fueron los bateadores eficientes de Boston.

¿SERÁ CAPAZ LESTER? Creímos que sería un ganador de 20 en la campaña y se conformó con 15, se ha fajado en la postemporada presentando balance de 2-2 con 2.31. Es el brazo más confiable de John Farrell, y abre hoy. Quizá tenga que trabajar como abridor en tres juegos como lo hacían los ases en los viejos tiempos, si la serie se extiende a siete. En 1967, Jim Lonborg contra los Cardenales abrió los juegos 2 y 5, y lo hizo en el 7 con solo dos días de descanso… Detrás de Lester, el veterano restaurado John Lackey y Clay Buchholz, iniciarán los juegos 2 y 3, con Jake Peavy listo por si las circunstancias lo permiten.

Y HAY MÁS. La combinación formada por Stephen Drew que no batea, y Dustin Pedroia, es realmente simplificadora de problemas; el bateo productivo del incansable Carlos Beltrán ejerce una intensa presión; el crecimiento como antesalista de Xander Bogaerts que ha resuelto los imprevistos slumps, como los que sufrieron Ted Williams de Boston y Stan Musial de San Luis en la Serie de 1946; y lo difícil que es fijar un favorito después de todo lo visto, aunque me inclino por los Cardenales, por ser un firme creyente de la mayor solidez en el pitcheo, y considerarlo más agresivo.