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Ganaron los Medias Rojas 8-1 con un rápido y agobiante golpeo, dando un paso al frente en el inicio de este Clásico. Con el pitcheo sereno y aparentemente sin esfuerzo de su “as” Jon Lester, y aprovechando a plenitud dos posibilidades madrugadoras con bases llenas, al activarse de manera oportuna los bates de Mike Napoli, Dustin Pedroia y David Ortiz contra el ganador de 19 juegos, Adam Wainwright, que anoche en el Fenway Park parecía un pasajero del Titanic azotado por la tormenta y con el agua al cuello, los de Boston han hecho valer su buen funcionamiento en todos los aspectos del juego, evitando incluso ser afectados por un fallo equivocado, de manera oportuna corregido pese a ser de apreciación, como tantos que han hecho historia sin opción a la modificación.

Lo inesperado, siempre excitante, entró al galope en esta Serie Mundial. En esos primeros dos innings, los Medias Rojas tenían ventaja de 5-0, y el brazo derecho de Adam Wainwright estaba deshilachado, sangrando. No era lo esperado, pero ocurrió. La segunda mejor defensa de la Liga Nacional, la de estos Cardenales, se había desarmado con dos graves errores del short Pete Kozma, el titubeo de Shane Robinson en el jardín central, y el aturdimiento del propio Wainwright, dejando caer un elevado frente a sus narices creyendo que Yadier Molina haría el fildeo.

No podemos decir que los de San Luis se suicidaron muy temprano, pero ese béisbol sorprendentemente sonámbulo, los mató en la primera batalla. Cuando despertaron, ya era tarde. Boston había metido el futuro del juego en su bolsillo. La pérdida de pelota por Kozma sobre entrega de Carpenter buscando un doble play en el primer inning, sentenciada out, y después corregida, como era lo justo, no lo reglamentario sobre fallos de apreciación, empujó contra las cuerdas a los Cardenales. Y nunca salieron al centro del ring.

La espectacular atrapada realizada por Carlos Beltrán en el segundo episodio, robándole un jonrón con bases llenas a David Ortiz, reduciéndolo --a cambio de machacar sus costillas contra la verja derecha-- a un batazo de sacrificio, evitó que el daño provocado por Boston se aproximara a lo catastrófico. En ese momento, lo intrigante salió huyendo, con Lester ahogando peligros consecutivos en los innings 4 y 5, incluyendo uno de bases llenas con solo un out, y David Freese frente al plato, obligado a batear para doble play. Escrito estaba que los de San Luis no podrían levantarse de la lona.

El remate fue posibilitado por otro error de Freese en tiro que era el tercer out en el séptimo, concediéndole turno al siempre temido David Ortiz, quien sacudió a Kevin Seigrist con un jonrón hacia las tribunas del jardín derecho, mientras en el fondo del octavo agregaron una más que puso el juego 8-0, pero San Luis ripostó en el noveno con cuadrangular de Matt Holliday. El júbilo en el Fenway Park hizo temblar las esperanzas edificadas en San Luis, pero hay mucho que discutir.

dplay@ibw.com.ni