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Llegó a su fin la gira promocional del tan comentado, como poco serio, combate entre Oscar De La Hoya y Manny Pacquiao, programado para el 6 de diciembre próximo.

Ratificando las connotaciones circenses de este pleito, De La Hoya y Pacquiao posaron junto a un traje de astronauta en Houston y frente a la Estatua de la Libertad en Nueva York, por ejemplo. En estos encuentros quedó bien en claro la enorme diferencia física entre ambos, lo cual de por sí hace a la pelea un grotesco.

Por otro lado, Pacquiao debutó como promotor y es muy probable que, además de ser el propio De La Hoya quien le pague su bolsa, el filipino se convierta en su socio en poco tiempo. Ridículo y anti-ético por donde se mire.

Por si fuera poco, en los últimos días Oscar confirmó que éste no será su último combate, prologando así por enésima vez su retiro del boxeo, lo cual suma aún más falta de seriedad a todo el asunto.

Realmente no entendemos cómo algunos se empeñan en defender esta pelea desigual, que ya genera suspicacias en todas partes.


Posible Margarito-Mosley
Durante la 87° Convención Anual de la Asociación Mundial de Boxeo que se realizó la semana pasada en Punta Cana, República Dominicana, Antonio Margarito fue declarado Súper Campeón de ese organismo, con lo cual el mexicano ya no tiene la obligación de enfrentar obligatoriamente al ucraniano Yuri Nuzhnenko, un ignoto boxeador que por alguna razón llegó a disputar y ganar el cetro interino welter.

Es casi un hecho que Margarito hará su primera defensa del título ante Shane Mosley, a principios del año próximo. Y luego se haría la revancha ante Miguel Cotto.

Insólitamente, José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), dijo estar “cansado de quienes traicionan a mi organismo”, en referencia a los mexicanos Jorge Travieso Arce (campeón interino supermosca AMB) y Cristian Mijares (campeón supermosca AMB y CMB), y hasta deslizó la posibilidad de desconocerlos y, de algún modo, proscribirlos.

En lugar de estimular, por ejemplo, a Mijares, quien ahora unificará con Vic Darchinyan, campeón de la FIB, el 1 de noviembre, Sulaimán sale con esta tremenda muestra de celos. Incomprensible que los líderes sigan ignorando el clamor popular, que definitivamente exige la existencia de un único campeón. Y esto aplica para todos los organismos.