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Vimos otro Barsa, y sobre todo otro Madrid, pero en un Clásico que mostró a Cristiano Ronaldo y Lionel Messi oscurecidos, el brillo producido por el accionar siempre vertiginoso, desequilibrante y amenazante del brasileño Neymar, fue el principal factor, sin pretender robarle un centímetro de mérito al juego tan incidente de Andrés Iniesta, y por supuesto, a ese gol de 24 kilates marcado por el chileno Alexis Sánchez.

Ganó el Barcelona 2-1 con goles de Neymar y Alexis, obviando que el árbitro “se comió” un penal cometido a Cristiano por Mascherano, lo que le quitó trascendencia al gol del chavalo Jesé en el tiempo de compensación, evitando infartos en las tribunas del Nou Camp cargadas con 95 mil prójimos que terminaron masticando sus dedos a falta de uñas.

Por 94 minutos, Neymar fue más que Messi, en tanto el galés Gareth Bale, colocado como arriete, no consiguió funcionar de la forma que lo hubieran hecho en esa gestión, el francés Benzemá o el joven e impetuoso Morata. Descartado Arbeloa de la custodia del ágil y difícilmente predecible Neymar, esa faena correspondiente a un buen torero fue asignada a Danny Carvajal, quien trabajó horas extras sudando a mares. En medio del ajetreo intenso a que fue sometido desde el propio inicio, Carvajal contribuyó involuntariamente al gol de apertura de Neymar en el minuto 19, y fue Neymar quien entregó la pelota que Alexis Sánchez transformó en una genialidad, con esa pincelada “a lo Dalí” sobre el máximo estiramiento de Diego López para establecer el 2-0 a los 78 minutos.

Otro Barsa, porque pese a lograr atormentar a Marcelo, el argentino Messi, acosado y cercado, sobre todo por Pepe, no tuvo la pelota el suficiente tiempo para manejar las riendas. Es evidente que físicamente no está en plenitud y eso afecta el uso de su destreza y naturalmente al equipo. A falta del Messi necesario, el Barsa contó con Neymar por la izquierda o desplazándose hacia el centro, y con Iniesta, pero continuó inseguro atrás.

Otro Madrid, porque además de Bale tan arriba, fue extraño ver a Sergio Ramos como un mediocentro, metiéndose rápidamente en líos y amonestado con una tarjeta amarilla, y porque Cristiano, quien le entregó a Khedira una pelota con “olor” a gol en el área chica de Valdés, se vio constantemente desconectado, sin poder exhibir esa ferocidad destructiva que lo caracteriza. Explotó el portugués al ser fauleado claramente en el área frente a un árbitro vendado.

Valdés, el arquero azul-grana, otra vez estuvo inmenso en dos o tres intervenciones, agregando que fue ayudado eficazmente por el travesaño en un remate escalofriante de Benzemá a los 71 minutos, pero corto frente al disparo rasante de Jesé casi al final, inyectando dramatismo.

El Madrid imparable que vemos en la Champions, sigue ausente en la Liga y se aleja seis puntos del invicto Barcelona. Es muy temprano para alarmarse, pero considerando que estos dos equipos van acentuando su dominio mientras avanza el calendario, muchas veces todo queda entre ellos y algo casual.

El ¿qué hacer con Bale?, todavía es algo intrigante para Ancelotti, en tanto Neymar se ha convertido en una válvula de mayúscula utilidad para Martino, quien espera la total recuperación de Messi, para contar con dos factores desequilibrantes incomparables. Quizás si se logra eso, el Barsa pueda volver a ser el de antes.

 

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