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La primera impresión que tuve del dominicano Alexis Candelario, con su menuda contextura física, sus anteojos de hombre de laboratorio fisiconuclear y su mirada de niño bien portado, fue de un hombre lleno de sencillez, que contrasta por completo con su actuación de verdugo, papel que desempeñó con destreza hace unos meses en la Liga mexicana del Pacífico.

El ganador de la triple corona de pitcheo con 12-0 en victorias y derrotas, efectividad de 1.18 y un total de 109 ponches con el equipo Tiburones de Puerto Peñasco, está en nuestro país y está soltando disparos con el uniforme de los Gigantes de Rivas, en la Liga Profesional nicaragüense.

Dueño de una bola rápida que se desplaza hacia el pentágono hasta a 95 millas, que combina bien su slider, recta cortada y curva, pero principalmente Alexis considera que su mejor arma es su localización, esa astucia para poner a trabajar su mente y aprovechar la mínima debilidad de sus rivales en el cajón de bateo.

“Yo vine a jugar a Nicaragua porque pretendo alcanzar cifras iguales o mejores que las que obtuve en la liga mexicana, pero es más importante para mí que Rivas pueda obtener el título, si eso no se logra no es agradable”, dijo Candelario.

A sus 35 años el carabinero dominicano atraviesa el mejor momento de su carrera, las experiencias vividas han dejado huellas que ahora permiten mayor madurez dentro y fuera del campo.

“Es una bendición poder estar aquí en Nicaragua. Estoy muy agradecido con la directiva de Rivas por contratarme y poder aportar mi esfuerzo al objetivo de ser campeones. Esta es una oportunidad de poder jugar y proveer para nuestra familia”, aseguró el lanzador.

Según Candelario, su principal recurso es el trabajo mental, no vale nada tirar 100 millas o tener pitcheos de rompimiento espectaculares si no se consigue un enfoque a prueba de balas, que proporcione carácter en los momentos más difíciles del juego, cuando se necesita esa sobriedad para resolver un duelo.

“Este deporte es más mental que físico, no se trata solo de tirar fuerte, sino que cuando subo a la colina intento concentración absoluta. Pienso que tengo que hacer el trabajo, porque se trata de mi sobrevivencia y la de mi familia”, afirma.

12 victorias

0 derrotas

1.18 efectividad

109 ponches

84 innings