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ATLANTIC CITY
Antes que se anunciaran las tarjetas certificando su clara victoria sobre Kelly Pavlik, el viejo zorro Bernard Hopkins se paró frente a las cuerdas contra la sección de la prensa, miró a los que han estado cubriendo sus peleas por años, y les dijo, "estoy cansado de seguir demostrando lo que soy".

Estuvo a punto de llorar, sobreponiéndose a la emoción de lo que había realizado. “¿Vieron lo que todavía soy, se han enterado otra vez?, dijo, agregando: "Podría boxear otros 2 ó 3 años", dijo Hopkins. "Creo que ésta fue mi mejor actuación, mejor que ante Tarver, mejor que contra Trinidad, mejor que contra Oscar (De La Hoya). Estoy extremadamente feliz esta noche. Noventa por ciento de la prensa daba favorito a Pavlik. Siempre aprecié a los críticos. Es lo que me motiva --cuando la gente se pone en mi contra. No es que desee ser así, pero es lo que es".

Pavlik no tuvo respuestas en el ring y tampoco al final de la pelea. "No pude arrancar", dijo. "No sé por qué. No fue sus esquives. No pude lanzar el jab, un doble jab. No pude hacer lo que estoy acostumbrado a hacer en el ring. Regresaremos al pizarrón. No fui yo esta noche. Estaré más cómodo en las 160 libras".

Por años, Hopkins ha estado entrando al ring con una máscara de verdugo, pero la dejó de lado en los últimos años. Sin embargo, el sábado se la volvió a poner, quizás como señal de que se acercaba una ejecución.

"Él es un gran peleador, pero yo sabía que mi estilo y mi rapidez no eran respetadas como deberían ser y le iban a dar problemas", dijo Hopkins. "Quería que él tuviera la iniciativa, para yo hacer lo que más me gusta, contragolpear. Él continuaba viniéndose encima, lo que era una ventaja para mí. Tenía las manos muy pesadas. Pude sentir sus golpes, pero nunca me lastimó".

Round tras round, Hopkins castigó a Pavlik, cuyo título mediano no estaba en juego, ya que se enfrentaron en las 170 libras tras un acuerdo, cinco por debajo del límite para el peso semipesado.

"Lo quería noquear porque estuve tomándolo con calma (en otras peleas) debido a mi edad", dijo. "Quería acelerar un poco, y realmente quise detenerlo. Definitivamente fui por el nocaut, pero él es muy duro de bajar", dijo. "Quiero que quien sea mi próximo rival, sepa que voy a ir por el nocaut. Eso es lo que traté de hacer esta noche".

Hopkins, que al igual que Pavlik se llevará una bolsa de al menos $3 millones, tiene deseos de enfrentar a su némesis Roy Jones, que lo venció en una pelea por la corona mediana en 1993.

"Le pelearía a Roy en un instante. Inclusive iría a Inglaterra para pelear ante Calzaghe si vence a Roy (el 8 de noviembre)", dijo Hopkins, que perdió una decisión ante Calzaghe en abril. "Pero, ¿no sería monumental una pelea con Roy?".

A pesar de que Hopkins estaba pensando en Jones, también sabía lo que estaba sufriendo Pavlik. Al finalizar la pelea, fue a hablar con él.


"No dejes que esta pelea te destruya", le dijo Hopkins. "Eres un gran campeón mediano. Tienes un gran corazón. Mantén la cabeza en alto. Sigue peleando. Pero tienes que aprender una cosa más. Tienes que aprender ese esquive que los boxeadores afro-americanos tienen y luego te convertirás realmente en un buen campeón. No quiero que abandones. Si tengo que ir a tu casa y llevarte al gimnasio, lo haré".