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En el preciso momento en que hace 39 años, después de aquel combate histórico, Alexis Argüello entró al camerino de Rubén Olivares para decirle “sigues siendo mi ídolo”, el bravo mexicano, con la grandeza de Leónidas, les decía a sus seguidores: “No se pongan tristes, muchachos. Esto ya pasó, la vida sigue. Volveré a intentarlo”. Abrazó a Alexis y le dijo: “Salud campeón, deberíamos hacerlo otra vez”. No parecían los dos encarnizados enemigos que protagonizaron un round trece tan estrujante, huracanado, y de dramático desenlace.

Esa noche de sábado, Alexis asistió a la fiesta de la victoria que un grupo de nicaragüenses había preparado con mucha anticipación en el Rodger Young Center. La entrada costaba US$10, y la asistencia fue numerosa, pero el nuevo campeón, adolorido y cansado se retiró temprano para descansar en el hotel Olimpian.

El domingo, Alexis se levantó temprano y con un apetito voraz. Desayunó dos veces con intervalo de una hora, y estuvo en la cafetería del hotel firmando autógrafos por un buen rato. Después, se dedicó a escuchar las grabaciones de entrevistas hechas a Rubén Olivares, Pancho Rosales, Arturo “Cuyo” Hernández, Norman Kaplan, Leonel Hernández y otros personajes del pugilismo que asistieron a la gran pelea.

Aproximadamente a las nueve de la mañana, el doctor Eduardo Román llegó al Hotel en compañía de su esposa Miriam y de su hijo Manuel Antonio. Se formó un grupo que integraban, además de los tres mencionados, Alexis, su esposa Silvia, su padre don Guillermo, y este cronista.

En una cómoda camioneta fuimos al Hotel Hilton para visitar al doctor Elías Córdoba y a la comitiva de panameños que lo acompañaban, entre los que destacaban Harmodio Icaza y Rodrigo Sánchez, el vicepresidente del comité de clasificaciones de la AMB. Estuvimos alrededor de 45 minutos en ese hotel antes de salir hacia un centro comercial. El campeón compró juguetes para sus niños y otros souvenirs, y al filo del mediodía estábamos saliendo rumbo a Disneylandia, para pasar una tarde agradable.

En Disneylandia se realizó un recorrido largo, disfrutando de toda la belleza del lugar, con Román funcionando como guía. Nos detuvimos a almorzar a eso de las 2:30 p.m., y Alexis comió spaguettis con salsa italiana en una regular cantidad, agregando un pastel de limón como postre. De pronto lo atacó la acidez, y tuvo que esperar hasta las 5:00 p.m. para estabilizarse.

A las 8:30 p.m. estábamos de regreso en Los Ángeles, y después de arreglar las valijas, el campeón se marchó a la cama preparándose para el retorno. No cenó. Así fue el primer día de Alexis como monarca.

 

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