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¿Cómo fue posible que el poder mostrado por los Rays en sus series con Medias Blancas y Medias Rojas se evaporara frente a nuestras narices? El equipo que disparó 22 jonrones en 11 juegos mientras aseguraba su boleto para la Serie Mundial ha sido limitado a uno en sus primeros 58 turnos.

¿No era Ryan Howard una reencarnación del “Monstruo de la Laguna Negra”, con sus coronas en jonrones y remolques, mostrando las más grandes cifras de 2008, como lo son 48 y 146? No, de pronto no parece serlo. El cuarto bate de Filadelfia, que también se ponchó 199 veces, no ha podido volarse la cerca en la postemporada en 40 apariciones oficiales frente al plato. Su hundimiento ha sido estrepitoso.

Se supone que Jimmy Rollins, con un título de Más Valioso en su gaveta, es un lead-off que cualquier manager quisiera tener. Sin embargo, Rollins se encuentra sumergido sin hit y sin embasarse en diez turnos. El manager Charlie Manuel está desesperado por verlo conectado, generando esa carga eléctrica que todos le conocemos.

B.J. Upton, Carlos Peña y Evan Longoria estuvieron enfurecidos contra Boston. Súbitamente, ellos admitían comparación con Ruth, Gehrig y Meusel, aquella tripleta de los Yanquis de 1927, capaces de demoler las pirámides a batazos. Con 11 jonrones y 25 empujadas en siete juegos, los tres que se juntan en el corazón del ataque de Tampa provocaron un impacto saca-tuercas. ¿Qué ha pasado con ellos? Sin jonrones en 23 turnos, sólo han producido una carrera cada uno de ellos, dos con roletazos.

Hay una foto imaginaria de Maddon, rezando para que sus artilleros reaccionen a tiempo, truenen ruidosamente y se conviertan en los factores clave que hasta hoy habían sido.

¿Es usted fanático de los Filis? Comprendo su amargura. Ese promedio de .036 con corredores en posición anotadora es alarmante, y no le permite dormir a Charlie Manuel, que ha visto cómo sus bateadores dejan a 22 corredores en las bases.

Ahora, no crean que el pitcheo ha sido monumental, como lo fue el de los Orioles en 1966, silenciando drásticamente a los Dodgers con tres blanqueos consecutivos durante una barrida, con el más grande relevo de todos los tiempos en la historia de series mundiales, como fue el de Moe Drabowsky, ponchando a 11 en seis entradas y dos tercios durante el primer duelo.

El pitcheo ha sido engrandecido en esta serie por la inutilidad del bateo, y los dos managers se encuentran aguijoneados por la preocupación, mientras el veterano Jamie Moyer, de los Filis, un ganador de 16 juegos, muy inseguro en la postemporada, calienta lo suficiente para enfrentarse hoy a Matt Garza, el pitcher de espectacular crecimiento que parece haber robado el brazo de Lew Burdette.

Lo bueno es que en medio de tanta incertidumbre nada es previsible en esta serie.