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A estas alturas, el primer y difícil reto de peleador alguno es parte de la historia. De hecho, marcar la categoría jamás fue un problema para Félix “Gemelo” Alvarado, 18 (15 KO)-0. Ahora queda terminar de cumplir el objetivo que lo llevó hasta Osaka, Japón: arrebatar la corona mundial 108 libras AMB, que posee desde el año pasado el invicto japonés Kazuto Ioka, 13 (9 KO)-0.

La misión de Alvarado no es fácil, enfrente tendrá un peleador con talento, que se mueve mucho sobre la superficie del cuadrilátero y que saca con destreza sus puños. Ioka es un buen peleador, con un jab rápido y constante, que sabe castigar la zona abdominal con sus ganchos, y que, por supuesto, tiene su cuota de pegada para derretir las aspiraciones de sus oponentes.

No obstante, considero que más allá de esas habilidades del japonés, su clave de éxito se sustenta en su línea de pelea a la distancia. Desde la media y larga es donde Ioka aprovecha sus herramientas de guerra, es precisamente cuando se luce y saca mejores réditos.

En ese particular, Félix y el equipo de trabajo que tendrá en la esquina compuesto por su entrenador Sergio González y Miguel Ángel Arcia, deben estar claros de que el ritmo de pelea debe ser adentro, en la corta distancia y con fuerte castigo en ganchos.

Un ejemplo palpable de lo vulnerable que se ve Kazuto cuando tiene un oponente con ese ritmo, fue la vez que batalló contra el mexicano José Alfredo Rodríguez, que aunque terminó noqueado en seis asaltos, en los rounds tres y cuatro trazó como estrategia su pelea muy cerca del asiático, y llegó desarticular la superioridad que había mostrado al inicio de la reyerta, pero después cometió el error de irse a la distancia y las consecuencias fueron funestas.

Alvarado es un especialista para poner presión a sus rivales, ciertamente, no tiene la misma experiencia y ring que Ioka, quien a pesar de tener menos combates reúne más rounds con 96 por los 51 que posee el nicaragüense.

Desde mi perspectiva, la clave del éxito de Félix estará en el nivel de violencia con astucia que garantice esa noche en Japón. Si el pinolero permite que Ioka desarrolle su estilo, será un gran problema, y sus posibilidades se irán reduciendo a medida que avance la pelea.

“Mi objetivo es atacar desde que suene la campana, no voy a dejarlo respirar en ningún momento.

Él es un gran campeón y lo respeto, pero no se ha enfrentado a un rival que lo presione en todo momento, y eso haré yo. Voy a quitarle ese título, porque trabajé para eso”, indicó Alvarado.

La pelea será este martes 31 de diciembre a las 4:40 de la madrugada aquí. Ojalá que los nicaragüenses podamos disfrutar de un gran regalo de un atleta humilde y que, sin duda, como él mismo dijo: “Estoy dispuesto a dejar mi vida por esa corona, porque un triunfo cambiaría mi futuro y el de mi familia”.