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Fue Jimmy Cannon quien escribió aquella carta abierta a Roberto Clemente con el título: ¿Por qué te quejas tanto Roberto si todos sabemos que eres grande? Cannon, uno de los columnistas deportivos más sobresalientes que ha producido el periodismo norteamericano, se refería a la hostilidad del astro boricua cuando abordaba el tratamiento que recibía de la prensa. Clemente siempre se consideró marginado, más por ser latino que por jugar para un equipo habitualmente oculto como el de Pittsburgh.

Pero ¿qué hay del título Más Valioso de 1966 en la Liga Nacional? En una batalla cuyo resultado todavía es discutible, Clemente sacó del bolsillo del zurdo Sandy Koufax el botín más preciado entre los reconocimientos que se otorgan en el beisbol. Por 218 puntos a 208, Clemente prevaleció sobre Koufax.

¿Fue ciertamente Clemente el Más Valioso en 1966? Regresemos a la vieja y apasionante discusión: Campeón bate en los años 64, 65 y 67, el súper pelotero boricua no pudo capturar ese cetro en esa temporada del 66. Claro, no es necesario ser el dueño del más alto porcentaje para ser Más Valioso, pero con .317 puntos, 119 carreras empujadas, 29 jonrones y 202 hits, sin poder asegurar ningún liderato ofensivo y con los Piratas eliminados, las cifras de Clemente no parecían ser lo suficientemente fulgurantes para saltar encima de la impresionante Triple Corona de Koufax, cuyo esfuerzo fue el gran soporte para impulsar a los Dodgers a la Serie Mundial.

Ese año, Koufax logró 27 victorias, registró una efectividad de 1.73 en el kilométrico recorrido de 323 entradas, ponchó a 317 y fue el abridor en 41 juegos completando 27. Solo perdió 9 veces. Koufax garantizó una de cada tres victorias de los Dodgers para neutralizar el ímpetu de los Gigantes de San Francisco, rezagados solo por juego y medio.

En la votación, Koufax obtuvo 9 votos de primer lugar por 8 de Clemente, pero en la sumatoria de puntos, los 218 de Roberto superaron los 208 del increíble zurdo. Eso sí, la grandeza de Clemente está por encima de la discusión del 66, y Cannon tiene razón cuando dice que no se le robaron méritos, aunque las comparaciones constantes con guardabosques como Willie Mays y Mickey Mantle metían a los cronistas en un campo minado. Seguramente en aquella ocasión derrotando a Koufax, el inmortal Roberto, cuya majestuosidad en todas sus ejecutorias tenía esa belleza que no requiere de maquillaje, debe haber pensado: lo siento Sandy, pero no es mi culpa.

 

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