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El béisbol no sólo está limitado a competencias, aplausos, frustraciones y números. Existen los plebeyos y también los soldados. Los reyes, y por supuesto los príncipes.

Un ejemplo de rey es Pete Rose, quien presenta la máxima cifra de hits conectados en la historia de las Grandes Ligas. Y un ejemplo de príncipe, es su hijo Peter Rose Jr., quien llegó a las Mayores de manera efímera, pero siempre ha cargado con la fama de ser el hijo de “su majestad”.

La gran interrogante es: ¿actuará Rose Jr. como un príncipe en nuestro béisbol? La historia creada por su padre le genera un gran orgullo en medio de las polémicas creadas por el viejo Pete. Pero al mismo tiempo, le ha sido más difícil construir una historia por méritos propios, debido a que todos lo reconocen por la grandeza de su progenitor.

“En lo personal, yo disfruto mucho escuchar grandes cosas, historias y anécdotas de papá”, dijo el junior luego de ser presentado oficialmente por Enrique Gasteazoro como miembro del Chinandega. “Pero estoy claro de que aunque sea hijo de él, si bateo mal, mi manager no me pondrá a jugar”, agrega.

Durante su carrera en las Menores, Rose Jr. siempre recibió un seguimiento extraordinario por la prensa por el hecho de ser el hijo del “Rey del hit”. Cuando subió a las Mayores en 1997, su nombre causó impacto. La leyenda del viejo Pete había iluminado a su hijo.

Así que aun jugando poco en la gran carpa y con discretas cifras de sólo dos imparables en 14 turnos, con nueve ponches y 143 de promedio, Rose Jr. ha sido noticia donde quiera que juega. Ahora está entre nosotros, e indiscutiblemente se convierte en una de las grandes figuras de nuestro béisbol.

Tu estilo de bateo ¿cómo lo defines, similar al de tu papá?
Tenemos estilos diferentes. Mi padre se caracterizaba por ser un hiteador natural. Yo por lo general soy bateador de líneas extraviadas. Creo que si existiese una similitud entre él y yo, es que nos encanta jugar fuerte y entregarnos de lleno cuando estamos en el terreno.

¿Tu papá fue quien te impulsó a ser pelotero? ¿Él te enseñó a jugar béisbol?


Sí. Siempre me compraba bates y bolas cuando era un niño. Además, siempre fue una relación normal de padre e hijo. Siempre él trató de ayudarme ante mis dificultades en el juego. Pero sabes, es curioso por lo pequeño que es el mundo. Dan Vilardello, nuestro manager en Chinandega, era compañero de papá, y él también siempre me enseñaba cosas del juego. Hubo mucha gente que me ayudó a aprender a jugar este hermoso deporte.

La familia Rose, ¿cómo toma la decisión de que algunos impidan que el Rey del hit ingrese al Salón de la Fama de Cooperstown?


Hemos aprendido a convivir con eso. Nos molestamos, nos frustramos, pero hemos llegado a entender y a aceptar esas decisiones. Cuando llegue el momento que ingrese mi padre, todos vamos a disfrutarlo al máximo.

Cuando le dijiste a tu padre que venías a jugar a Nicaragua, ¿qué te dijo?


Como siempre me brindó su apoyo y sus recomendaciones de toda la vida: ‘Juega la pelota fuerte, que sólo así sobresaldrás’.

¿Crees que será posible que él venga a nuestro país o lo consideras bastante difícil?

Sé que aficionados y periodistas lo ven casi imposible, porque mi padre fue para ellos una súper estrella. Pero yo no lo veo de esa manera. Es mi padre. Tenemos una relación normal. Y él, que siempre me ha ido a ver jugar a México, Puerto Rico y Colombia, quizá viene a Nicaragua. Yo no lo veo tan complicado.

Finalmente, es una ventaja para vos tener un padre como Rose, un experto en el arte de batear, porque si caías en un slump, él rápidamente te corregía la falla...

Sabes, mi papá nunca me corrigió mis slumps porque él nunca conoció esa palabra. Un tipo que batea 4,256 imparables no creo que haya caído alguna vez en slumps. Por eso creo que él no me hubiese ayudado mucho con eso.