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Un temible mata-pitcheres y feroz derriba-murallas: Frank Thomas, y dos finos verdugos de bateadores, fríos, astutos, mortíferos en la colina: Greg Maddux y Tom Glavine, entraron ayer ruidosamente al Salón de la Fama del beisbol, sin arrogancia, pero con una autoridad que aturde al revisar sus impresionantes ejecutorias, sintiéndonos aguijoneados por signos de admiración.

Pueden dormir tranquilos Tom Seaver y Nolan Ryan. El porcentaje de 98.8 que alcanzaron los dos inmensos tiradores derechos, permaneció intacto, cuando el cerebral Maddux, un ganador de 355 juegos con cuatro premios Cy Young y 18 Guantes de Oro, registró 97.2 acumulando 555 votos, en tanto el zurdo Glavine, con 305 triunfos, dos Cy Young y presencia en 10 Juegos de Estrellas, alcanzó 525 para el 91.9%, y Thomas, quien colocó 521 pelotas sobre las verjas mientras impulsaba 1,704 carreras y era seleccionado dos veces como Más Valioso, logró atraer a 478 votantes que le garantizaron 83.7 de porcentaje.

Obviamente, nada que discutir sobre la escogencia de este súper-trío, sin embargo, lamento que Craig Biggio, ya con un pie adentro, no lograra entrar, al ser golpeado en la nariz por la puerta que se cerraba, abrazado a un porcentaje de 74.8, separado apenas por el bigote de un mosquito --según el decir de aquel grandioso locutor que fue en todo momento, Buck Canel-- del 75 requerido.

Detrás, quedó ese gran cátcher-bateador que fue Mike Piazza, con el 62%, y en su 15 y último intento, el derecho Jack Morris, un ganador de 254 juegos que se retiró después de lanzar con los Indios en 1994, coincidiendo con el aterrizaje de Denis Martínez en ese equipo, alcanzó el 61.5% con 351 votos. Ahora Morris va a depender como le ocurrió a Orlando “Peruchín” Cepeda, del Comité de Veteranos.

Entre los “contaminados” con esteroides, los “Monstruos” Roger Clemens y Barry Bonds recibieron 202 y 198 votos, respectivamente, con Sammy Sosa y Rafael Palmeiro, latinos, reducidos a 41 y 25 votos, “mortal” para el último, al registrar solo el 4.4%, debajo del 5, que es el mínimo requerido para seguir con vida en las boletas. Mark McGwire, se salvó por ahora con 63 votos y el 11%, pero quedó la impresión de que puede ser descartado junto con Sosa, su gran rival, el próximo año.

Maddux y Glavine, inolvidables, merecedores de la distinción. Ellos parecían cirujanos trabajando con el bisturí, “matando suavemente” con guantes de seda, utilizando un spray de cloroformo para adormecer. Finos verdugos, los hubiera llamado Maximiliano Robespierre en la Revolución Francesa.

 

dplay@ibw.com.ni