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Un duelo propio de todo lo que evocan nombres como Real Madrid y Athletic, aunque demasiadas veces sea desde la nostalgia, sobre todo por lo que se refiere al segundo, en un lugar que no se corresponde con lo que ha hecho por el fútbol, aferrado a su romántica y anacrónica propuesta. Al Bernabéu llegó con maneras de grande para obligar a quien no ha dejado de serlo, por los números, se entiende, a remar de lo lindo para llevar a la nave hasta el lugar donde la calidad pone las diferencias: Higuaín.

La intencionalidad del Athletic tenía mucho sentido. Como la Juve, jugar delante de la defensa del Madrid, superados los tres cuartos de campo. El equipo de Caparrós lo buscó con largas circulaciones que aumentaban su posesión, con incorporaciones de Iraola y Balenziaga que multiplicaban los apoyos, pero con cierta pobreza al llegar al área, con una única referencia: Llorente. La situación cambió cuando apareció Etxeberria, pero para entonces el Madrid ya estaba por delante porque había sacado partido de su idilio con el gol, gracias, en especial, a Sneijder, un futbolista agitador y pegador.

Lo primero que probó el holandés fue desde su campo, al ver adelantado a Iraizoz, pero unos centímetros le privaron de la gloria que intentó Pelé y saborearon sus imitadores. A la segunda no falló, merced al error al tirar el fuera de juego por parte de Balenziaga. El riesgo iba con la propuesta del Athletic, atrevida, llena de buenos propósitos, como es sacar la defensa fuera de la cueva. Pero Sneijder, con un poco de espacio, es como el diablo de Tasmania. Va directo.

El gol fue una penitencia para quien más había hecho hasta entonces con la pelota, aunque es la diferencia de calidad la que determina cuántas veces hay que hacerlo para llegar a la red. En el caso del Madrid, poquitas. Es lo que pasó después de que Higuaín culminara una combinación preciosa, iniciada por Gago, con tacón de Van der Vaart y amago de Raúl.

El Valencia logró mantener el liderato de la Liga española al empatar este domingo en campo del Recreativo de Huelva (1-1), en la novena jornada, con lo que sigue invicto y cuenta con un punto de ventaja sobre el FC Barcelona, segundo, que el sábado goleó al Almería (5-0).

En tercera posición, empatado a puntos con el FC Barcelona, se situó el Real Madrid, que ganó al Athletic Bilbao por 3-2, con un doblete del argentino Gonzalo Higuaín.

El Villarreal, por su parte, aunque sigue invicto, perdió la segunda plaza y ahora es cuarto, a dos puntos del Valencia y a uno de FC Barcelona y Real Madrid, al empatar en casa con el Atlético de Madrid (4-4) en un partido loco, lleno de goles.

El Atlético de Madrid se fue al descanso con una ventaja de 2-0, con goles del portugués Simao Sabrosa (2) y el uruguayo Diego Forlán (22).

Pero el equipo del chileno Manuel Pellegrini le dio la vuelta al marcador en el segundo tiempo (4-2), con goles de Marcos Senna (48), Joseba Llorente (51), Gonzalo Rodríguez (57) y Giusseppe Rossi (68).

Aunque al final, el cuadro rojiblanco del mexicano Javier Aguirre, que jugó con diez hombres desde el minuto 38 por expulsión del argentino Ever Banega, acabó empatando con dos tantos en los minutos 83 y 85, de Simao y Raúl García.

El Valencia conoce el mejor comienzo de su historia en la Liga Española (20 puntos de 24 posibles).