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FILADELFIA.- Más que por las decisiones que se tomaron, el tercer partido de la Serie Mundial pudo haberse decidido por algunas cosas que no se hicieron. Específicamente, un cambio que no realizó Joe Maddon, el manager de Tampa Bay, y una decisión que no decretó el árbitro Tom Hallion.

Mientras la duda de Hallion abrió la puerta para estropearle una gran noche a Jamie Moyer, la de Maddon puede haber colocado a su equipo en un túnel sin retorno esta temporada.

Filadelfia anotó la carrera del triunfo sin sacar la pelota del cuadro en la novena entrada para vencer 5-4 a Tampa Bay en el tercer partido de la Serie Mundial de 2008, tomando ventaja 2-1 en el evento.

Después de que el segunda base, Chase Utley, y el primera, Ryan Howard, pegaron jonrones consecutivos contra el derecho Matt Garza, para dar a los Filis una ventaja 4-1 en el cierre de la sexta entrada.

Los Rays atacaron al veterano Moyer, quien estaba lanzando como en sus mejores tiempos en su debut en la Serie Mundial, después de 22 temporadas en las Ligas Mayores.

El primer bateador de la entrada, Carl Crawford, conectó rodado suave entre el pitcher y el primera base. Moyer atrapó el rodado y se lanzó de pecho para tirar la bola a Howard, y aunque Hallion declaró quieto el corredor, la repetición de televisión mostró que el tiro llegó antes que el corredor.

Hasta esa entrada, Moyer había dominado completamente a Tampa Bay por seis entradas, permitiendo una carrera y dos hits a base de rectas de 80 millas por hora y cambios de 74 millas.

“Ciertamente, me habría gustado decretar la decisión correcta, pero esto fue una jugada cerrada. Como árbitro, nunca quieres estar envuelto en el resultado de un juego. Somos humanos y en ocasiones erramos”, dijo Hallion.

Después de la pifia del árbitro, Moyer permitió doblete al receptor Dioner Navarro y Tampa Bay colocó corredores en tercera y segunda. Aquí, fue el turno de Maddon y éste ejecutó una decisión errática.

Con su equipo disfrutando de la mejor oportunidad de la noche, le correspondía el turno al débil e inefectivo bateador zurdo, Gabe Gross, y de inmediato se planteaba la gran posibilidad de traer de emergente al veterano bateador derecho, Rocco Baldelli, o al dominicano ambidiestro, Willy Aybar.

Hasta ese momento, Gross tenía de 18-1 en la postemporada y aunque remolcó una carrera con elevado de sacrificio en la segunda entrada, llevaba 15 turnos seguidos sin imparables desde la Serie Divisional.

Posteriormente, Aybar bateó de emergente por Garza y recibió base por bolas, pero en sentido general, el movimiento (o la ausencia de uno) del séptimo fue opacado por la carrera que fabricó B.J. Upton para empatar 4-4 en el octavo, y el posterior desenlace del juego.

Upton pegó sencillo contra el relevista Ryan Madson, y después de que Carlos Peña fue ponchado, se robó la segunda y tercera base y anotó cuando el disparo del receptor panameño Carlos Ruiz al 3B Pedro Feliz fue desviado.

Con sus tres robos de la noche, Upton empató el récord en un partido de Serie Mundial y ayudó a que Tampa Bay alcanzara 22 hurtos en la postemporada, una marca de todos los tiempos.

Los Filis anotaron la carrera ganadora en el noveno sin pegar imparables o sacar la bola del cuadro. El hit de Ruiz, su cuarto en cinco turnos en los últimos dos juegos, fue apenas el segundo de los Filis en 32 turnos con corredores en posición anotadora en los primeros tres encuentros.