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Más de quince mil fanáticos indios salieron ruidosamente de sus rincones, se tomaron las tribunas del “Denis Martínez” y galvanizaron con su apoyo a este Bóer, que con un inmenso doble barre-bases disparado por Sandor Guido en el segundo episodio impulsó tres carreras; el pitcheo sometido a corrección del zurdo Carlos Teller, que estranguló a cinco bateadores del Rivas, “marca” amenaza en momentos cumbres, y el remate de Logan Durán construyó por 3-1 su primera victoria en esta final, buscando su quinta coronación.

Perder dos corredores en las bases en los dos primeros innings, uno por descuido en la inicial, y otro por imprudencia en intento de extensión hacia tercera base fue lamentable para los sureños, y al mismo tiempo, un handicap favorable que el pitcheo de Carlos Teller aprovechó para sufrir el menor daño posible: una carrera en los tres primeros episodios pese a que el Rivas hizo circular a seis hombres ejerciendo una presión constante.

En cambio, los indios fueron directamente a golpear en la mandíbula al derecho Pérez Estrella en el cierre del segundo inning. Llenaron las bases con el marcador en contra, 1-0, por hits de Urbina y Cazaña, agregando golpe discutible a Montes. Qué buen momento para provocar un estallido en el viejo parque envuelto en telarañas. Es lo que hizo Sandor Guido con ese gigantesco doblete trazando una escalofriante parábola, haciendo caer la pelota frente a la pared del jardín central. Qué lejano se veía Britton en lo profundo, mientras se anotaban tres carreras desequilibrando el juego muy temprano, 3-1, inyectándole estímulo al zurdo Teller, para que enderezara su pitcheo vacilante de los primeros innings.

No solo Teller reaccionó, también lo hizo Pérez Estrella, y las posibilidades ofensivas de cada lado fueron reducidas drásticamente, excepto en el turno sureño del quinto inning, cuando Randall Simon, dejó las bases llenas al fallar con un manso elevado al antesalista. Le dio resultado a Juan Castro bolear a Ofilio para repletar las colchonetas, tomando un riesgo equivalente a meterse en la boca del lobo.

En el inicio del séptimo, con el 3-1 inalterable, Rivas tuvo otra posibilidad de agitar la pizarra y meterse en la pelea, pero con dos circulando y dos outs, Ofilio se ponchó, consiguiendo Teller otro cero significativo entrando el juego a su recta final.

La presencia de Logan Durán entrando al remate por Teller fue autoritaria pese a un golpe a Reyes y el error de Sandor. En el turno del noveno, los Gigantes parecieron enanos frente a ese sólido pitcheo. Britton, Sosa y Ofilio terminaron de entregar el botín.

Entre el bullicio, quedaron las cenizas de los turnos malogrados por Ofilio y Simon en el tercero con dos a bordo; el de Sosa con otros dos haciendo señas en las bases, y el de Simon con los costales repletos en el quinto; el ponche a Ofilio en el séptimo también con dos en los senderos, y la falla de Flores con bases llenas en el octavo.

Sin producir es imposible vencer y Rivas enmudeció bajo presión, en cambio un solo batazo le dio vida y garantizó la victoria india anoche.

 

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