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El abridor Elvin Orozco flaqueó en el segundo inning y el Bóer hizo sus únicas carreras del juego, algo que se ha vuelto rutinario, que anoten en una bateada y luego no hacen más en el resto del partido.

Ayer fue igual, pero Orozco rectificó y estuvo mortal con su cambio y la curva, dejando en tres hits, dos carreras y seis ponches a un Bóer anémico a la ofensiva porque solo disparó un infieldhit después de la salida de Elvin en el sexto episodio.

“Le pedimos a Orozco que aguantara seis entradas para darnos tiempo a reaccionar, y lo hizo, y vieron, el equipo fue otro en este tercer juego, aprovechamos los momentos que nos brindó el Bóer”, dijo el veterano de 46 años, Eddy Talavera, quien no estaba en el libreto del Rivas para ser titular en esta final, pero lo fue; disparó tres hits, entre ellos un triple remolcador de la primera carrera del sur.

“No pudieron descifrar su curva y combinó bien su cambio con la recta y así era difícil que nos ganaran”, agregó Talavera.

“La misión era no fallar, no podía fallar, porque era clave para nuestro equipo ganar este tercer juego y llegar a Rivas ya en ventaja y buscar la tercera victoria. Salí en el sexto porque quise lanzar más fuerte de lo que debía contra Juan Camilo y sentí un jalón en mi brazo. Preferí salir”, expresó Orozco.

Sobre las dos carreras en el segundo inning que le hizo el Bóer, Elvin explicó que “me descifraron porque (Sandor Guido y Janior Montes conectaron hit remolcadores) son buenos bateadores, pero sabía que podíamos reaccionar, me concentré en no permitir más y lo conseguí”, expresó Orozco.

El Bóer, aunque no lo anunció oficialmente, mandará a la loma hoy a Roger Marín, mientras que por Rivas está previsto que abra Eddy Candelario.