•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Se coronó el Rivas a última hora imponiéndose 15-9, arrebatando el juego y aplastando a los indios, dramática y cruelmente. La multitud de casi 18 mil no lo podía creer. Su equipo estuvo tan cerca de una victoria grandiosa, y de pronto, súbitamente, se encontró tan lejos como si la posibilidad de sobrevivir nunca hubiera existido.

El estallido sureño de siete carreras en el noveno, en lo que se suponía sería el último grito del drama, no dejó piedra sobre piedra en el campamento de la tribu. Logan Durán, tan hermético en los dos innings anteriores, se hundió víctima del descontrol, y el viaje a Rivas para el sexto juego se esfumó.

En cierto instante pareció que todos los jugadores rivenses le estaban dando vuelta al cuadro y pisando el plato como en un parque de diversiones. La pizarra que los condenaba 9 por 8 fue impactada hasta girar 15-9, con sello de paliza. Pero los seguidores de la tribu no retrocedieron ni gimieron. Su resignación estaba contenida en la alegría de haber estado a tres outs de la victoria; su tolerancia, se explicaba al estar conscientes de que su equipo había saltado por encima de sus limitaciones.

El merecimiento sureño es indiscutible. Fue el equipo superior en todos los aspectos y dominó la Serie de diferentes maneras. Más ofensiva, mejor defensa y pitcheo consistente, excepto anoche.

¡Qué inicio de juego! Un claro pronóstico de “huracanado”. Se adelanta el Rivas por hit impulsador de Serrano con dos a bordo y el brazo de Teller gimiendo, pero responden de inmediato los indios llenando las bases para el fly de sacrificio de Cazaña y el jonrón de tres carreras conectado por Juan Carlos Urbina encima de la pared del jardín izquierdo. Súbitamente, la pizarra había girado impulsada por el alarido de la multitud. La ventaja de 4-1 en poder de Teller multiplicaba el entusiasmo.

Explotan a Candelario

Pistolas en mano, los sureños continuaron disparando contra Teller en el techo del segundo inning. Cohete impulsador de Britton y doble de Ofilio rascaron las espaldas de los indios, acercándose 4-3 y preocupando a las tribunas. Con el partido abierto para desbordes ofensivos, el Bóer explotó al abridor del Rivas, el derecho Alexis Candelario, con hit de Camilo y doble remolcador de Cazaña, aumentando 7-3 sacándole provecho a estocadas Urbina y Janior Montes. Aunque muy temprano, el público saboreaba el néctar de la victoria.

Efímera calma

Mayúscula equivocación. Triple de Ofilio remolcador de dos, aprieta el marcador 7-5, pero el Bóer recupera parte del terreno perdido con base a Campuzano, robo, sacrificio, y elevado lo suficientemente lejos de Juan Camilo, moviendo las cifras 8-5, inyectando un poco de tranquilidad en medio de la tormenta.

La calma duró poco. Triple abridor de Talavera sacó del montículo a Teller, y Logan Durán no pudo apretar tuercas de inmediato. Necesitaba más calor. Roletazo empujador de Campbell antes de realizar la atrapada de la noche, doble de Sosa y cuchillada de Serrano, empatan el juego, y la legión de boeristas se sintió girando en un embudo rumbo hacia la nada.

Wilber Bucardo, como tercer brazo sureño, había dibujado el primer cero del juego, no escapó a un zarpazo que colocó al Bóer en ventaja 9-8, con una larga recta final de tres entradas. Doblete de Campuzano impulsador de Sevilla, enloqueció el viejo estadio haciendo crujir sus vigas. Y después, el caos. El cielo cayó encima del Estadio, destrozando las esperanzas indias.