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Lo poético, decía Chesterton, es que las cosas salgan bien, y en el deporte no hay nada más poético que la victoria. En Rivas, siguen sonando los claros clarines, mientras los abuelos señalan a los niños las figuras cumbres de una conquista merecida. El equipo sureño, compacto, funcional, sólido en sus reservas, fabricante de resultados, impuso la ley del más fuerte. En cinco juegos “amortajó” al Bóer.

El doble barre-bases de Sandor Guido, batazo clave en el primer juego ganado por la tribu 3-1 pese a tener enfrente a Pérez Estrella, nos hizo creer que el suspenso se extendería tanto como en una novela de Stephen King. Eso no fue cierto. Rivas equilibró la serie, triunfando 4-1 con gran pitcheo de Alexis Candelario y un agitado cierre de juego que incluyó una trifulca, dos expulsados, y se adelantó un paso con una clara victoria por 9-4 en la tercera batalla aprovechando el trabajo monticular de Edwin Orozco, dos arremetidas de dos carreras en los innings 6 y 7, y el jonrón sepulturero de Sosa.

Juego decisivo

El duelo despeja intrigas fue el cuarto. Róger Marín y Logan Durán naufragaron frente al bateo sureño que construyó una paliza rompecorazones por 16-7, en una noche inspirada del sumergido Ramón Flores, y en Managua, en lo que fue un auténtico duelo de metralla, con los indios en ventaja por 9-8 al abrirse las puertas del noveno inning, y Logan Durán, enérgico, controlado y dominante, Rivas se volcó ofensivamente después de ser favorecido por tres boletos, y terminó masticando la resistencia india 15 por 9 para coronarse.

No hubo lamentos por la fractura de Pérez Estrella ni por la salida de Elmer Reyes después del segundo juego, ni por la distensión muscular de Darrell Campbell, que lo limitó a tocar pelotas, ni por los problemas que sacaron de la rotación a Elvin Orozco.

Sincronizados

Con un bateo que llegó a sincronizar y producir lo suficiente, un excelente aporte de los peloteros reserva, una defensa que ahogó batazos y simplificó y, sobre todo, un pitcheo de relevo realmente aprieta-tuercas con Douglas Solís, Berman Espinoza y José Durán, el Rivas, un equipo de ardientes propósitos, arrasó ganando cuatro seguidos para coronarse, debutando en la Liga Profesional. ¡Eso es grandeza!

 

Cifras claras

En cuatro de los cinco juegos, Rivas bateó más que el Bóer, y en el otro juego se nivelaron con 13 cohetes.
En cada uno de los duelos, los sureños colocaron más hombres sobre las bases y dibujaron más posibilidades.
La defensa india cometió 11 errores, incluyendo un juego de 5 que fue el cuarto, y su bateo se ponchó 10 veces en cada uno de los dos primeros partidos y 9 en el tercero.

 

 

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