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Pronósticos destrozados. Son los Filis los que están en el paraíso, no los Rays, que en esta Serie Mundial vieron finalizar en forma frustrante su largo paseo en una alfombra mágica, que incluyó la temporada y dos playoffs.

Los de Filadelfia les robaron la inspiración, liquidándolos en cinco juegos.

Ganaron los Filis 4x3 saliendo de una sequía de 28 años. Hit impulsador de Jayson Werth en el cierre del sexto al reanudarse el juego quebró el congelado 2x2 proporcionando ventaja a Filadelfia; jonrón de Rocco Baldelli en el techo del séptimo obligó a otro equilibrio 3x3; y el cohete de Pedro Feliz enviando al plato al corredor emergente Eric Bruntlett en el cierre de esa misma entrada selló la pizarra asegurando el botín para los Filis.

En un estadio nuevo, con jóvenes peloteros, algunos sin haber nacido en 1980, y una “reconstruida” generación de aficionados, los Filis se coronaron anoche.

Tres palabras: nada que discutir. Tres factores: más punch, mejor pitcheo y superior defensa. Tres momentos: el jonrón con Werth a bordo de Utley en Tampa, en el propio inicio del primer juego, golpeando y haciendo sangrar las narices de los Rays; el cierre fatal de Tampa en la tercera batalla con un golpe, un wild y un mal tiro; y el pitcheo cerebral de Jimmy Moyer, desnudando a los Rays en el cuarto duelo, cuando se pensaba que la serie se equilibraría.

Los momentos de crecimiento siguen siendo decisivos en series mundiales. ¿Cómo fue posible que aquellos Dodgers del 88 derrotaran a los inmensos Atléticos? El favoritismo de los Rays obedecía a sus impresionantes antecedentes: habían ganado el siempre infernal Este de la Liga Americana, y luego, superado claramente a los Medias Blancas y sujetado el intento de resurgimiento de los Medias Rojas.

Los Filis venían de avanzar con cierto sigilo, burlándose nuevamente de los Mets en la recta final de septiembre, y saltando sobre Cerveceros y Dodgers, liberados de presión, pero el impacto provocado por los Rays aturdió a los expertos.

Daban la impresión de tenerlo todo: poder (22 jonrones en 11 juegos), tacto, rapidez, una larga y efectiva rotación y un bullpen poblado y funcional con el chavalo David Price en pie de guerra. Pero se les agotó la inspiración.

Los Filis vieron despertar a tiempo a Ryan Howard, contaron con dos grandes aperturas de Cole Hamels, el Más Valioso del Clásico, y los cierres siempre autoritarios del intransitable Brad Lidge.

El manejo del toque de bola y el bateo preciso con el cuadro de Tampa adentro fueron armas esenciales de los Filis en la victoria obtenida en el quinto juego. Iwamura realizó la jugada de mayor espectacularidad en la defensa, pero la de mayor utilidad, mostrando rapidez mental y ejecución, la realizó Chase Utley sacando out a Bartlett en el plato.

Tener el trofeo de Serie Mundial no tiene precio. Lo saben estos nuevos Filis.

dplay@ibw.com.ni