•   Sochi, Rusia  |
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  • EFE

Hace siete años, Vladimir Putin viajó hasta Guatemala para seducir a la jerarquía del movimiento olímpico con su grandioso proyecto: tener unos Juegos de Invierno en Sochi, una ciudad rusa poco conocida, situada en la costa del Mar Negro.

El mensaje directo de Putin, quien habló en inglés y francés, fue efectivo. Sochi superó las candidaturas de Corea del Sur y Austria, para obtener el derecho de montar la cita invernal en la denominada “Riviera Rusa” que arranca este viernes 7 de febrero.

La influencia política de Putin y el poderío ruso acabaron por convencer al Comité Olímpico Internacional.

Fue una decisión que conllevaba riesgos, los cuales son evidentes ahora mismo.

Amenazas

Todo se ha visto eclipsado por temores de atentados terroristas, leyes anti gays, derechos humanos, corrupción y despilfarro.

Ninguna otra edición de los Juegos Invernales se ha visto en peligro con una amenaza terrorista de semejante magnitud. Ninguno se ha visto tan inmerso en asuntos políticos. Ninguno en tiempos recientes se ha visto tan vinculado a la figura de un individuo, Putin, el “capitán” del equipo de Sochi.

En medio de un ambiente de tensión política y seguridad al máximo, hay preguntas en el aire: ¿Podrán Putin y Rusia albergar una Olimpiada segura y exitosa?, ¿podrá Sochi desafiar los pronósticos agoreros y maravillar al mundo con una organización ejemplar y fabulosas instalaciones?

Las figuras

Tampoco hay que olvidar algo: la esencia de los Juegos está en los deportes y los atletas. Alex Ovechkin, Sidney Crosby y otras estrellas del hockey profesional representando a sus países; las piruetas del estadounidense Shaun White en el snowboard; la emperatriz surcoreana Yuna Kim en el patinaje artístico; la prodigio estadounidense Mikaela Shiffrin en el esquí alpino.

Alrededor de 3,000 deportistas de más de 80 países se disputarán 98 medallas. Doce disciplinas conforman el programa de competencias, con el debut de los saltos con esquíes de mujeres.

Las potencias

Noruega, Estados Unidos, Canadá y Alemania son los favoritos para acaparar la mayor cantidad de medallas. Los rusos, que vienen de su peor actuación invernal en Vancouver hace cuatro años, buscarán repuntar como locales, y el oro en hockey sería el gran premio para un país que no gana ese título desde que un “equipo unificado” conformado por jugadores de las exrepúblicas soviéticas triunfó en 1992.

 

Doble premio

El gobierno ruso premiará a cada campeón olímpico con 113,000 dólares. Los atletas que consigan una plata o un bronce, recibirán 71,000 o 48,000 dólares, respectivamente. La cuantía de los premios es la misma que se estableció en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

 

Seguridad

Cuatrocientos diez efectivos de las tropas casacas de Kubán llegaron a Sochi para garantizar la seguridad durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno.

 

Transporte

El transporte público en Sochi circulará casi las 24 horas y duplicará su capacidad durante los Juegos.

 

Sitio de prensa

El Centro Mediático --de 158,000 metros cuadrados--, funciona 24 horas desde el 23 de enero. Está pensado para que en él trabajen simultáneamente 6,500 periodistas.

 

Entradas vendidas

Más del 75% de las entradas se vendió o se distribuyó a ciudadanos rusos.